Diario de León

León inicia las catas para abrir un nuevo ojo en el puente de San Marcos

Los trabajos deben servir como base para la definición del proyecto definitivo postergado desde hace más de 20 años

Álvaro Caballero
León

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El empeño impenitente de los camiones por agrandar el arco del puente de San Marcos, a fuerza de pegar con el caño por superar el gálibo, lo intenta frenar el Ayuntamiento de León con la alternativa de abrir un nuevo ojo en la estructura medieval. No hay proyecto todavía. Pero al menos, después de más de 20 años de que se dejaran previstos los muros en las fachadas paralelas al paseo de Salamanca, este lunes ha comenzado las catas previas para estudiar la viabilidad de la intervención.

Los trabajos hanl comenzado al oeste del paso, justo en el emboquille del puente. Las máquinas se afanan en la ejecución del encargo, licitado con un presupuesto de 17.189,53 euros, que debe servir para la «extracción y análisis de muestras de terreno bajo supervisión de un arqueólogo especialista en prospecciones para su posterior informe y tramitación ante la Junta».

El plan, alegado por una propuesta del grupo municipal del PP, habla de que «el Ayuntamiento de León está promoviendo sobre el denominado estribo oeste del puente de San Marcos, consistente en la apertura de un nuevo vano sobre el paseo de Salamanca, a fin de mejorar las condiciones de circulación en este vial». Sobre estos resultados tendrá que decidirse después si se elabora un proyecto constructivo o se guarda de nuevo la iniciativa en el cajón.

Ese siguiente paso, si se opta por ejecutarlo, tendrá que definir los esbozos planteados durante la etapa de gobierno de Mario Amilivia, cuando se ordenó el retranqueo de la línea de edificios anejos que da cara hacia el paseo de Salamanca. Esta estructura debe servir para la apertura del nuevo ojo en el espacio que en la actualidad se ubican las escaleras. En ese muro se abriría el hueco con la altura de gálibo suficiente para cruzar hasta el otro lado del puente, donde se ocuparía una pequeña franja del parque de Quevedo.

Este nuevo ojo mejoraría no solo la protección del puente de San Marcos, sino la movilidad de la zona. El actual espacio donde se atollan los camiones quedaría para carril bici y peatones, que ahora se ven en peligro por las estrecheces de la acera, mientras que el paso alternativo permitiría circular sin problemas y reordenar incluso las líneas de autobús urbano que ahora no pueden pasar por este punto del paseo de Salamanca por el gálibo.

La obra, que todavía no tiene presupuesto ni proyecto técnico, apuesta por abrir un nuevo ojo en el espacio que ocupan ahora las escaleras. Por ahí, con la ocupación de una pequeña franja del parque al lado opuesto, pasaría el tráfico, sin problemas de gálibo, ni restricciones para los autobuses que ahora no pueden circular. El arco histórico quedaría reservado para el tránsito peatonal y una ciclovía con la consecuente mejora de la seguridad vial.

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