Los leoneses costean el apagón con 20 euros de media en cada factura de la luz
Los consumidores compensan el gasto del sistema en el que la red ha destinado 666 millones. Los servicios de ajustes se integran en el precio sin que el consumidor identifique el motivo
Un lineal de supermercado agotado el pasado 28 de abril de 2025, tras el apagón.
Un año después, el apagón ya no es solo un episodio que permanece en la memoria del sistema energético. También sigue teniendo un impacto directo en el bolsillo del consumidor. Según el análisis de Zonox sobre la evolución reciente de la factura eléctrica, los costes asociados al refuerzo de la red y a los mecanismos de respaldo han ganado peso en el recibo, muchas veces de forma poco visible para el usuario medio. Desde aquel apagón sideral se cuenta un año; dicen los expertos que con el sistema de operación reforzado, se antoja muy difícil que vuelva a haber una situación de cero energético. El problema es que se ha engrasado alternativa al apagón con un sistema preventivo que hasta ahora ha costado 666 millones de euros, según indica la propia Redeia, entre abril de 2025 y marzo de 2026. Un sobrecoste que se traslada a la factura de la luz. Es el abonado de los enganches, el bolsillo de los consumidores, quien soporta el golpe. Se calcula según varias fuentes que repercute de forma directa con una media de 20 euros por factura en cada cliente del servicio. Uno de los elementos que mejor explica esta situación son los llamados servicios de ajuste, que han aumentado de forma significativa en el último año y que hoy se integran en el precio final de la energía sin que el consumidor pueda identificarlos con claridad. Ese es precisamente uno de los principales problemas: muchos hogares notan que pagan más, pero no siempre entienden por qué. Este incremento afecta tanto a quienes tienen contratada la tarifa regulada como a buena parte de los consumidores del mercado libre. En el primer caso, el impacto se refleja de forma más inmediata en la factura. En el segundo, muchas comercializadoras están trasladando también esos cambios a través de actualizaciones regulatorias contempladas en los contratos. Además, esta subida se produce en un contexto que, a priori, podría invitar a pensar en una mayor contención del recibo. La fuerte aportación de las energías renovables no ha evitado que el sistema necesite un mayor respaldo para garantizar su estabilidad y seguridad. Ese refuerzo operativo, apoyado en tecnologías más caras, tiene un coste que termina repercutiendo en el consumidor final. «Un año después del apagón, muchas familias siguen pagando en su factura una parte de aquella crisis sin saberlo. El gran problema no es solo el encarecimiento, sino también la falta de transparencia con la que ese sobrecoste llega al recibo», señala Manuel Palacio, ceo de Zonox, que ofrece ese análisis de situación sobre el balance de aquel fallo sideral un año después.