The New York Times y The Guardian avalan este restaurante de León como el mejor para comer carne
El restaurante "El Capricho", en el pequeño pueblo de Jiménez de Jamuz, se consolida como el epicentro mundial de la carne gracias a su apuesta por el buey gallego y razas ancestrales

El Capricho de José Gordón
En el corazón de la provincia de León, lejos de los grandes circuitos turísticos convencionales, se encuentra un lugar que ha logrado lo que parecía imposible: que expertos de todo el mundo miren hacia un pequeño pueblo de 800 habitantes para encontrar la excelencia gastronómica. Se trata de Bodega El Capricho, el proyecto personal de José Gordón, que ha conseguido elevar la carne de buey a la categoría de objeto de culto.
A diferencia de la fama histórica del chuletón de Ávila, basado en la ternera avileña, la propuesta de este asador leonés se centra en la paciencia y la selección extrema. Gordón recorre personalmente las aldeas de Galicia y el norte de Portugal en busca de ejemplares de buey únicos, animales de trabajo ya jubilados que son trasladados a su finca para vivir sus últimos años en libertad y con una alimentación cuidada al detalle.
Un doble reconocimiento histórico
La noticia salta a la actualidad tras los resultados del prestigioso ranking World's 101 Best Steak Restaurants 2026. En un hito sin precedentes, el universo de El Capricho ha logrado un doblete: su nuevo espacio, La Cúpula, ha sido nombrado el mejor restaurante de carne del mundo, mientras que la bodega original se mantiene firmemente en el "top 10" global. Este reconocimiento confirma que la técnica de maduraciones extremas (que pueden superar los 100 días) y el asado preciso con leña de encina marcan la diferencia.
Una experiencia de cinco horas
Comer en este santuario no es solo un acto nutritivo, sino una "liturgia carnívora". El menú degustación, que en sus versiones más exclusivas puede alcanzar los 360 euros, propone un viaje sensorial que incluye desde carpaccios de buey que se funden al paladar hasta las icónicas chuletas de animales con más de siete años de edad. La experiencia suele completarse con una visita a la propia bodega subterránea, excavada en la tierra, donde la carne reposa en condiciones óptimas de humedad y temperatura.
Con este nuevo galardón, León se ratifica como el destino indispensable para cualquier amante de la gastronomía, demostrando que la tradición del asado español sigue liderando el panorama internacional frente a los grandes asadores de Nueva York, Sídney o Londres.