Diario de León


Le rompe la nariz a su compañero de instituto en León y queda en libertad vigilada

Deberá pagar 530 euros por los gastos ocasionados y 1.700 de indemnización; El padre de la víctima presenció la pelea cuando hacía trámites en el centro en ese momento

Fiscalía de Menores de los Juzgados de León.

Fiscalía de Menores de los Juzgados de León.DL

Miguel Ángel Zamora
León

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Un alumno de un Instituto de Educación Secundaria de la capital deberá estar nueve meses en libertad vigilada, tras agredir a otro compañero de clase al que había amenazado. El Juzgado de Menores le ha impuesto también una indemnización de 1.718 euros por las lesiones sufridas por la víctima, a la que le rompió la nariz y otra de 530 euros a Sacyl por los gastos médicos ocasionados.

De acuerdo al apartado de hechos probados de la sentencia, los acontecimientos se produjeron sobre las 11.30 horas del día 18 de febrero de 2025, cuando en el momento del recreo, el agresor le dijo a su compañero: «Ya te tengo vigilado y te voy a pegar, te voy a dar una hostia». A continuación, se abalanzó sobre la víctima y le propinó golpes diversos y reiterados.

30 días para curarse

A consecuencia de ello, el agredido sufrió lesiones de las que tardó 30 días en curar, con 15 días de perjuicio moderado y 15 días de perjuicio básico, que no precisaron más que una primera asistencia facultativa y curaron las heridas sin secuelas. Las lesiones consistieron en fractura de huesos propios nasales, contusión en región ciliar izquierda, erosiones superficiales nasales y contusión en región labial.

El asunto no acabó ahí. En el momento de la agresión, el padre del menor lesionado se encontraba realizando unos trámites en el Instituto y observó casualmente la agresión, por lo que acudió en defensa de su hijo. Ante ello, padre e hijo recibieron amenazas consistentes en la advertencia de que si decían algo a la Policía se iban a meter en un problema. Y es que ya al inicio del curso escolar, el menor, que fue expedientado por el Instituto, había empujado a la víctima y le dijo que si no hacía lo que quería, le iba a ir muy mal.

La sentencia no considera creíble la versión del condenado, según la cual, fue el herido quien comenzó la pelea. La sala rechaza ese argumento con una premisa básica: el considerado culpable no presenta ni una sola herida, mientras que el otro implicado tiene lesiones de cierta importancia, que no parecen compatibles con una conducta como la que le atribuye el procesado.

La sentencia es firme y contra ella ya no cabe recurso.

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