La mujer que rebanó el cuello en León a una bebé con un sacacorchos evita ir a la cárcel
La sentencia considera que estaba bajo los efectos de un ataque paranoico: «No recuerdo nada». Los hechos ocurrrieron en abril del año pasado, en el paseo del Bernesga

Vista general de Centro Penitenciario de Villahierro.
La mujer que rebanó el cuello con un sacacorchos a una bebé de 18 meses de edad hace ahora un año, cuando paseaba con su padre por la orilla del río, saldrá de prisión en caso de no prosperar el recurso habilitado contra la sentencia de la Audiencia Provincial, que considera que la agresora padecía un ataque de esquizofrenia en el momento de los hechos. Así las cosas, se decreta para ella una medida de internamento por no más de seis años y una indemnización de 500 euros para los padres de la menor. El caso tuvo una gran repercusión en la ciudad en aquellos días.
Los hechos ocurrieron sobre las 18.45 horas del día 2 de abril de 2025. La procesada, mayor de edad, natural de Cuba en situación legal en España y sin antecedentes penales, en la zona de paseo de la orilla del río Bernesga hacia la altura de un burguer, se aproximó a la menor, que paseaba en el lugar cogida de la mano de su padre, y con la intención de causar su muerte haciendo uso de un sacacorchos, la agarró con una mano de la cabeza y con la otra mano le colocó el sacacorchos en el cuello causándole un corte en el mismo, no llegando a conseguir su propósito gracias a que el padre reaccionó rápida e intuitivamente apartando a la procesada de su hija.
Como consecuencia de la agresión, la niña sufrió lesiones consistentes en herida cortante superficial a nivel laterocervical izquierdo.
La procesada fue diagnosticada de esquizofrenia, con ideación delirante de perjuicio, en tratamiento médico por ello tras su ingreso en prisión. En el momento de los hechos, dicha patología esquizofrenia en fase aguda-hizo que tuviera plenamente afectadas sus capacidades intelectivas y volitivas, en el sentido de anularlas.
La procesada no niega los hechos, se limita a manifestar que no recuerda nada de lo que ocurrió. El padre de la menor agredida declaró que pensó que la sospechosa no iba a hacer nada, pero de improviso agarró a su hija con una mano por la cabeza y con la otra hizo un movimiento de acercamiento al cuello de la menor y que él reaccionó rápidamente dando un manotazo en la mano a la procesada para apartarla pero que, no obstante, ésta logró alcanzar a la menor en el cuello.
Señala el padre de la menor que reprochó el comportamiento a la procesada y que cuando emprendió la huida la siguieron él y otro chico que habia en la zona y que ayudado por otros viandantes, lograron retener a la acusada hasta que llegó la policía.
La madre de la niña presentó un relato sustancialmente idéntico y sin ningún género de dudas y afirmó que vio a la acusada acercarse a su hija, que vio cómo la sujetaba la cabeza con una mano y cómo la otra se la acercaba al cuello, y cómo el padre apartaba a la acusada.
«Ninguna duda existe, por tanto, de que la acusada fue la persona quien ejecutó los hechos en la forma narrada, afirmación que resulta reforzada por las manifestaciones de los agentes de policía quienes ratificaron en el plenario que la procesada les reconoció los hechos y que les dijo que había algo que la obligaba a hacer daño y que no podía evitarlo», dice la sentencia, a la que ha podido tener acceso este periódico.