Segunda condena al mismo recluso de Villahierro por agresión
A su pena por otro delito ya se le habían añadido dos años y ahora suma otro año y nueve meses más

Instalaciones de Villahierro.
Un recluso que cumplía condena en Villahierro por otro delito y al que se le habían añadido dos años más de pena por agresión a un funcionario de la cárcel, ha vuelto a ser condenado a un año y nueve meses de cárcel adicionales por un nuevo incidente con otro trabajador de la penitenciaría.
Los hechos ocurrieron sobre las 17.45 horas del día 8 de julio de 2022. El acusado, de nacionalidad rumana, condenado en varias ocasiones y entre ellas por el Juzgado de lo Penal nº 3 de Santander por un delito de atentado a la pena de dos años y tres meses de prisión y por un delito de lesiones a la pena de seis meses, estando dichas penas pendientes de cumplimiento en el momento de comisión de los presentes hechos, se encontraba interno en el Centro Penitenciario de Villahierro y al proceder al cacheo del mismo se opuso diciendo a los funcionarios del establecimiento: «A mí no me toquéis, que os reviento hijos de puta», tratando de golpear a los funcionarios.
Tuvo que ser reducido utilizando la mínima fuerza imprescindible ante la fuerte resistencia ofrecida por el mismo, que les golpeó con manos y piernas. Como consecuencia de lo sucedido, uno de los funcionarios sufrió inflamación y dolor en cara externa de codo izquierdo, inflamación y dolor a nivel de la primera y segunda articulaciones interfalángicas de cuarto dedo de mano izquierda para cuya curación precisó una única asistencia facultativa. Tardó en curar de sus lesiones seis días.
La condena inicial de dos años y medio se rebaja a un año y nueve meses por un precepto legal. Se aplica un criterio que favorece al recluso. «La pena, tal y como se ha impuesto en la sentencia, es más gravosa que si se hubiese hecho la separación de penas», explica la Audiencia Provincial.
El acusado, en el juicio, admitió que se resistió y justificó su negativa en que iban a alojar en su celda a otro compañero que fumaba y que él, por salud, no quería. Dijo que los funcionarios le dieron una paliza (no consta que tuviese lesión alguna) y admitió que se le pudo escapar alguna palabrota.
Sin embargo los funcionarios de Instituciones Penitenciarias coincidieron en que el recurrente es persona fuerte y de envergadura, que se puso nervioso y violento, que acabó agrediéndoles y que con el concurso de varios funcionarios (eran cuatro pero no podían con él y tuvieron que ayudarles más) lograron reducirlo (rompió dos esposas según dijeron).
Se trata de una persona que lleva tiempo en prisión, «que conoce el medio y que conoce la función y figura de los que sirven como funcionarios en esos Centros Penitenciarios. Por lo tanto el acusado, de forma consciente y voluntaria no sólo desoyó las órdenes de los funcionarios sino que los insultó y agredió», dice la sentencia.