El asesino de la joyera leonesa Marta Villayandre saldrá a la calle cuatro años antes de acabar condena
No ha pagado un solo euro de los 270.000 que se fijaron para la indemnizar a la niña de la fallecida pero Instituciones Penitenciarias firma su acceso al tercer grado y pasa ahora la patata caliente al juez

Tello, a su llegada al juicio en la Audiencia Provincial.
Óscar Tello, el súbdito colombiano condenado a 19 años de prisión por acabar con la vida de Marta Villayandre en enero de 2011, ha conseguido la clasificación de acceso al tercer grado penitenciario en el Centro de Reclusión de Villahierro, circunstancia que comporta que cuatro años antes de la conclusión de su condena, ya disponga de un régimen de semilibertad, a pesar de que no ha satisfecho cantidad alguna de los 270.000 euros que se le fijaron como responsabilidad civil subsidiaria para la familia de la joyera, que recibió la noticia a través de este periódico.
«Nada esperábamos y nada vamos a recibir», señalaron lacónicos los familiares de la víctima. «No teníamos ni idea y esto tampoco nos va a devolver a Marta, así que todo lo que pase…. No tenemos odio, pero tampoco le vamos a dar ni el perdón ni el olvido», apuntaron.
La Secretaría General de Instituciones Penitenciarias atiende pues la solicitud de Tello, que se compromete a abonar cantidades acordes a sus posibilidades económicas para resarcir en medios materiales a la hija de la fallecida por la pérdida de su progenitora. La iniciativa parte de una propuesta de la Junta de Tratamiento de la penitenciaría afincada en Mansilla de las Mulas, que ahora deberá refrendar el magistrado de la Plaza 3 de la Sección de Vigilancia Penitenciaria del Tribunal de Instancia de León. Por ahora, el juez no se ha pronunciado.
Contrasentido
Se da la circunstancia de que el punto 5º del artículo 72 de la Ley Orgánica General Penitenciaria exige la satisfacción de la responsabilidad civil, o la conducta efectivamente comprobada para hacer efectiva la reparación del daño ocasionado por el delito. La Junta de Tratamiento entiende que es adecuado devolver de facto a Tello a Colombia, salvedad que sin embargo no esconde el segundo castigo a la familia: además de perder a su congénere, sufre ahora las consecuencias de un atajo en el cumplimiento de la pena y de las responsabilidades derivadas. De hecho, es previsible que cuando el penado se halle en su territorio, deje de pagar las cuantías fijadas.
Crimen de 2011
Marta había concertado una cita con una joven de 27 años, que trabajaba como empleada en un céntrico establecimiento de chocolates de la capital. La muchacha y la joyera mantenían relaciones comerciales y se conocían con anterioridad. Fue el martes 18 de enero de 2011. En un piso de la calle Sancho Ordóñez, Marta fue atacada de forma sorpresiva por dos hombres, que la asaltaron para llevarse su maletín de joyas, valorado en 20.000 euros.
A continuación, utilizando el propio vehículo de la víctima, se desplazaron a Asturias. Evitaron circular por la autopista para no ser localizados por las cámaras y cruzaron al Principado a través de la N-630. A la altura de Puente de los Fierros se desviaron y tomaron el cruce a Parana. En un barranco localizado unos centenares de metros antes del núcleo urbano de la localidad, dejaron semienterrado el cadáver y se dirigieron a Oviedo, donde abandonaron el coche en una zona de carga y descarga. Ese mismo día, regresaron en autobús a León.
La confesión del crimen por parte de uno de los sospechosos resolvió el caso. Un vehículo policial se desplazó desde León hasta el lugar del hallazgo del cadáver, donde el autor confeso desveló el punto en el que se habían depositado los restos mortales de la víctima.
19 años de prisión
Óscar Tello fue condenado a 19 años de prisión y su compañero Carlos Moreno a 18 como autores de un delito de homicidio con agravante de superioridad y de otro de robo. La vista oral se celebró en la Audiencia Provincial y deparó otro juicio más contra la suegra y la cuñada del autor material del homicidio. A ellas se las acusó de falso testimonio por asegurar que el asesino había estado en casa de ambas todo el día y que no salió de allí para nada. Las cámaras de un establecimiento de Oviedo al que Tello y Moreno entraron a comprar pilas demostraron el perjurio. No hubo consecuencias penales, no obstante.
El otro condenado, Carlos Enrique Moreno, fue trasladado al Centro Penitenciario de Madrid VI, en Aranjuez. Cumplía una condena de 18 años de prisión y está a punto de obtener también la libertad condicional, aunque en su caso no consta una actividad especialmente destacada en la vida penitenciaria, donde ha pasado bastante inadvertido.