Tiro de gracia para el taller de remolcado en León
La externalización de la asistencia técnica en vía acaba con el penúltimo vestigio ferroviario leonés

Entorno del taller de remolcado, hace 13 años, en una transformación a medias.
Es preciso echar la vista atrás al menos una docena de años para acercarse al momento en el que el taller ferroviario de remolcado de León no ofrecía encefalograma plano. El siguiente movimiento del operador está localizado en la plataforma pública de contratación, cuando da cuenta de la adjudicación a partir del 1 de julio, la empresa GMF ( Gestión Material Ferroviario) de la Asistencia Técnica en Vía (ATV), dependiente ahora del Taller de Material Remolcado de León en su área de influencia.
Hasta los más optimistas con el futuro de las bases de mantenimiento en León, la más endeble es la de remolcado, ven en este giro administrativo la sentencia definitiva a uno de los vestigios industriales de la floreciente posición industrial ferroviaria en el emplazamiento de León. Camino de clasificar la obra en la sección de la historia cuando a mediados de la próxima semana se materialice de forma efectiva el trasiego de competencias. GMF se va a hacer cargo en toda la red del ferrocarril español de esa función de asistencia en vía.
Hay otros enunciados en la plataforma de contratación que oscurecen las perspectivas de futuro de la base de mantenimiento de remolcado en León, que comenzó a caer en picado cuando ni siquiera se cumplió la promesa de sacar la instalación lejos del casco urbano, en aquella fantasiosa operación urbanística que se planteó con motivo de la llegada de la alta velocidad a la ciudad, y el cambio de estatus de la estación leonesa.
El mantenimiento de los vagones de Renfe Mercancías entraron en una fase de concurso del que resultó ganador también la mercantil GMF; la operación se dotó con un presupuesto de 13 millones de euros para un plazo de ejecución de dos años. El archivo fotográfico alimenta la nostalgia de aquella última página que la base de remolcado en León dejó de escribir justó en el momento en el que se cambiaron radiales por trenes en la plata de vías que daba paso al taller. Y aquellas locomotoras mercantes desaparecieron del paisaje del cinturón del óxido de la capital leonesa que si alguna vez llegó a aspirar a hacerse grande fue por el ferrocarril. La base de remolcado quedó aislada de la red, con una sentencia de muerte que se vino a aplicar de forma latente en la última década. No llegan vagones a los talleres de Gómez Salazar.