El "cóctel perfecto" de sequía, viento y combustible disparó los incendios récord de 2025

Varios bomberos forestales tratan de extinguir el fuego, a 19 de agosto de 2025, en Palacios de Compludo, León
La sequía, el viento y el combustible en un "cóctel perfecto" son los factores ambientales que, según un estudio de la Universidad de León (ULe), ocasionaron que la pasada campaña de incendios forestales, la del verano de 2025, registrara niveles récord de fuegos en el noroeste de la Península Ibérica, con más de 524.000 hectáreas quemadas.
La investigación, liderada por los científicos Leonor Calvo, José Manuel Fernández Guisuraga y David Beltrán Marcos, del Grupo de Ecología Aplicada y Teledetección (GEAT), concluye que la combinación de sequía acumulada, niveles extremadamente bajos de humedad, episodios de fuertes vientos y una elevada carga de combustible vegetal fue determinante para explicar la magnitud y virulencia de los incendios.
El trabajo, que analiza 66 grandes incendios forestales -aquellos que superaron las 500 hectáreas- registrados en España y Portugal durante el verano de 2025, pone de relieve la aparición de patrones "sin precedentes" en cuanto a extensión, intensidad y sincronía de los fuegos, concentrados prácticamente en el noroeste peninsular, explican en nota de prensa.
Entre los episodios más devastadores figuran el incendio de Molezuelas de la Carballeda (Zamora), que alcanzó las 37.000 hectáreas, o las cerca de 90.000 hectáreas arrasadas en la provincia de León en un verano que los investigadores consideran un punto de inflexión en el comportamiento del fuego en el sur de Europa.
Eventos extremos de fuego
Según explica David Beltrán Marcos, la campaña de 2025 constituyó una "ventana única" para comprender los llamados Eventos Extremos de Fuego, incendios de gran intensidad y velocidad de propagación que superan la capacidad de respuesta de los dispositivos de extinción y que tienden a concentrarse espacial y temporalmente.
De hecho, el estudio revela que apenas una cuarta parte de los grandes incendios concentró el 75 % de toda la superficie quemada, con once eventos extremos responsables de la mayor parte del territorio afectado.
Además, más del 65% de la superficie quemada registró impactos medioambientales altos o muy altos, lo que evidencia la enorme capacidad de estos incendios para alterar el funcionamiento de los ecosistemas, especialmente en áreas con gran acumulación de combustible vegetal o topografía compleja.
Y cerca del 40% del área afectada en España se encontraba dentro de espacios protegidos, como parques naturales o reservas de la biosfera, lo que incrementa el riesgo de pérdida de biodiversidad.
Los investigadores advierten de la necesidad de replantear las estrategias de gestión forestal y avanzar hacia modelos de gestión adaptativa del territorio que integren la ecología del fuego, al tiempo que insisten en la importancia de la prevención, y recuerdan que la mayoría de los incendios forestales son evitables.