El alza al 3,5% amenaza con estrangular el consumo la segunda mitad del año, según el informe de Unicaja
La inflación asusta a León, pero pilla a las familias con el colchón más alto en 25 años
La deuda de los hogares y las empresas ha caído hasta el 42,8% y el 62,6% del PIB

Ciudadanos en una terraza del centro histórico de León.
Las familias y empresas leonesas afrontan un escenario de «vientos de cara» complejo para los próximos meses. El último informe de Previsiones Económicas de Unicaja desvela un inquietante giro de guion: tras un cierre de 2025 donde los precios parecían dar un respiro (2,8% en diciembre), la inflación general ha vuelto a dispararse en la primera mitad de 2026 hasta el 3,5%, impulsada por el conflicto en Oriente Próximo y su impacto directo en el precio de la electricidad y los carburantes. A esto se suma una inflación subyacente —la más difícil de erradicar— que ya escala al 2,8%.
Este zarpazo a los precios llega con una previsión de crecimiento económico de apenas el 1,8% para este año (frente al 2,1% de la comunidad) y con un tejido productivo leonés menos resistente a los shocks energéticos que el de las provincias vecinas. El estudio macroeconómico advierte de que, ante la debilidad del sector exterior por el contexto internacional, todo el crecimiento de 2026 va a depender exclusivamente de la demanda interna (el consumo de los hogares y la inversión privada).
El riesgo de que la economía leonesa se gripe es real. Si los precios de la energía se mantienen altos más allá de mediados de año, la capacidad de compra de los leoneses se verá severamente mermada, arrastrando al comercio, los servicios y la hostelería local. Analistas Económicos de Andalucía y los expertos de la Universidad de León alertan en el documento de que los riesgos se inclinan «a la baja». En un escenario central ya de por sí rácano para León, la persistencia de una inflación por encima del 3% amenaza con convertir el tramo final de 2026 en un invierno económico para la provincia.
No obstante, y a pesar de que el fantasma de la inflación del 3,5% asusta a los bolsillos, el informe esconde un dato histórico y muy positivo sobre el comportamiento financiero doméstico. La deuda de los hogares y las empresas de la comunidad ha caído hasta el 42,8% y el 62,6% del PIB respectivamente.
Se trata de los niveles de endeudamiento privado más bajos de los últimos 25 años, situándose incluso por debajo de la media de la Zona Euro. Los leoneses encaran este bache económico mucho menos hipotecados y más saneados que en la crisis de 2008.
El estudio señala una paradoja, ya que la asfixia en el exterior debilita estos seis meses las exportaciones y podrían aportar poco o nada al PIB debido al complejo contexto geopolítico mundial. Al caer el sector exterior, todo el crecimiento proyectado para este año se apoyará exclusivamente en la demanda interna, es decir, en el consumo privado de los hogares y en la inversión.
Con una inflación general del 3,5% y una inflación subyacente (que excluye energía y alimentos frescos) que escala, la capacidad de compra de las familias leonesas corre el riesgo de desplomarse. Si el ciudadano gasta menos porque la luz, la gasolina y la cesta de la compra absorben sus ingresos, el principal motor económico de la provincia se parará. «Si se prolongasen las actuales tensiones y los precios de la energía se mantuviesen en niveles altos más allá de mediados de 2026, estas perspectivas se verían muy afectadas», advierte de forma explícita el informe de la sociedad de estudios.
Lejos de las locomotoras de CyL
El número 37 del informe «Previsiones Económicas de Castilla y León» publicado por Unicaja certifica el frenazo de la provincia para 2026, con un crecimiento del PIB estimado en un escaso 1,8% (frente al 2,1% de la media regional). Pero el dato más incontestable de este documento es su autoría: las conclusiones vienen firmadas y validadas por un equipo de investigadores de la propia Universidad de León (ULE), coordinados por Julio Abad González, junto a las doctoras Cristina Gutiérrez, María Felisa Muñoz y Noelia Somarriba. Es el propio conocimiento académico leonés el que constata que la provincia pierde el tren del desarrollo autonómico. El panorama que cofirma la ULE deja a León en una situación de extrema debilidad dentro de la comunidad. En 2026, la provincia no solo se sitúa lejos de locomotoras como Segovia (3,1%) o Burgos (2,4%), sino que se ve superada por el dinamismo de territorios vecinos como Palencia y Zamora (ambas con un 1,9%). En toda la geografía autonómica, solo el desplome de Soria, que se queda en un raquítico 1,0%, evita que León ocupe el faro rojo de toda la comunidad autónoma, aunque comparte la penúltima posición con la provincia de Salamanca.
Pendientes del comercio, el transporte y la hostelería
Sectores clave para el empleo local como el comercio, el transporte y la hostelería —que fueron los que más tiraron de la economía durante 2025— podrían verse atrapados entre el aumento de sus costes energéticos y unos clientes leoneses obligados a mirar cada euro debido al repunte de la inflación al 3,5%, según el informe Previsiones Económicas de Castilla y León publicado por Unicaja.