​Así es el calvario en autobús de Feve de la estación de Matallana a la Asunción: "Que venga el ministro"

"Ni autobús eléctrico ni chorradas, exigimos tren. Para eso pagamos impuestos. Pónganse las pilas", denuncia un usuario afectado

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Un vídeo realizado por un usuario ha puesto de manifiesto la frustración y el hartazgo que viven a diario los usuarios del servicio de Feve en León. La grabación documenta el tedioso trayecto que deben realizar los pasajeros para enlazar la estación de Matallana, en pleno centro de la ciudad, con el apeadero de La Asunción, punto donde finalmente retoman el trayecto en tren.

El documento gráfico muestra cronometrados 22 minutos y 19 segundos de trayecto en autobús, una situación que los usuarios califican de "insostenible" y "lamentable".

El autor del vídeo no solo ha querido mostrar la realidad del servicio, sino que ha lanzado un desafío directo a la clase política nacional. "Me gustaría que algún ministro o diputado nacional viniera a hacer este trayecto diario", afirma en su testimonio, subrayando el desgaste que supone este periplo para los vecinos de la zona.

El malestar es profundo y cuestiona la gestión actual del transporte ferroviario en la provincia. El usuario denuncia que este tipo de deficiencias son una vergüenza que no se obliga a sufrir a otras partes de España, cuestionando abiertamente qué intereses existen detrás de esta parálisis y quién impide que el servicio funcione correctamente.

Ante las soluciones alternativas planteadas por las autoridades, el afectado se muestra tajante al rechazar la apuesta por autobuses eléctricos u otras medidas de parcheo, exigiendo únicamente el retorno del tren. El testimonio recuerda que los ciudadanos pagan sus impuestos y tienen derecho a un servicio de transporte ferroviario digno y funcional.

La estación de Matallana, que debería ser un punto neurálgico para la movilidad en León, se ha convertido para muchos en el símbolo de una deuda histórica. La demanda de los usuarios es clara: el fin de los transbordos en autobús que se han cronificado en la rutina de quienes dependen de este transporte. El mensaje final es una exigencia directa a las instituciones para que "se pongan las pilas y devuelvan el tren al centro de la ciudad".