Los vecinos del Húmedo vuelven a despertarse a golpe de navajazos

Vista de la zona tras los navajazos en Zapaterías.
Navajazos en León. Da igual cuando se lea esta incidencia, asumen los vecinos de la zona centro de la ciudad, una de las más afectadas por la violencia creciente que sufre la urbe, que comienza a saturar la paciencia de los residentes del casco antiguo. Un hombre resultó herido por arma blanca en el tórax, mientras León amanecía, durante la pelea que protagonizó con otro sujeto en la calle Zapaterías de la capital leonesa, en el Barrio Húmedo. En un punto próximo a la plaza de Don Gutierre. El suceso ocurrió a las 7.21 horas y varias llamadas alertaron de los hechos al Servicio de Emergencias 1-1-2 de Valladolid, que dio aviso a la Policía Local, al Cuerpo Nacional de Policía y a Emergencias Sanitarias, que envió una UVI móvil a la zona. El herido permanecía consciente tras la agresión, al menos cuando se notificó la llegada de los primeros agentes que intervinieron. León despertó a golpe de navajazos en esa escena cada vez más repetida que antes sólo se podía seguir a través de series televisivas con guiones y contenido de delincuencia. No hace falta sintonizar emisiones. Al menos a los vecinos del Húmedo que describen escenarios de crimen a ojos cerrados. El navajazo se produjo a la puerta de un local de ocio nocturno. No es el primero. Ni en el orden de navajazos ni de locales que cuentan con este acontecimiento en su historial. Mientras, los vecinos se revuelven contra esta casualidad. Ya han podido contar el número de policías que llegan a visitar esta zona de la ciudad que está dentro del perímetro de las zonas acústicas saturadas, aunque la presión del ruido no se le puede imputar sólo a las sirenas de los coches patrullas, a las sirenas de las ambulancias que llegan a rescatar a personas que acaban de recibir una cuchillada en el costado. A la ZAS más próxima a Don Gutierre, por donde accedió ayer la policía, le acometen otro tipo de barullo que va más allá de la muchedumbre que convoca el consumo nocturno de alcohol; algunos días llegan entre alaridos por la hoja de un cuchillo a mandoble limpio. Los vecinmos contabilizaron doce agentes de policía en la zona en la que se produjo la cuchillada.