El gasoil tira de la inflación y lleva a León a una cuesta de enero en vísperas de agosto
El combustible se acerca a los dos euros por litro y vuelve a empobrecer la economía familiar
La provincia lidera las listas de encarecimiento de los carburantes con subidas imparables en verano

Una joven se dispone a repostar en una estación de servicio.
León ya encabezaba las listas del coste de la vida que empobrece cada mes a los leoneses y merma las carteras. Pero el tirón del combustible en la última semana devuelve la economía de las familias leonesas a la posición coyuntural de cada inicio de año, con la subida de precios.
La cuesta de enero se presenta en puerta de agosto en los surtidores en ese gesto tan cotidiano de descolgar la manguera y echar carburante al depósito. Ayer mismo, en línea de los mejores momentos de los últimos cuatro años, cuando a raíz de la invasión rusa de Ucrania se rozaron los dos euros por litro.
El gasóil, especialmente el gasóil de automoción, está otra vez en ese umbral como ha podido comprobar los usuarios que hayan necesitado repostar cuando el ajetreo estival se cruza con los quehaceres diarios. Las últimas horas fueron determinantes para agilizar la tendencia que marca el desarrollo del mes de julio.
Desde finales de junio, el precio medio del diésel pasó de 1,53 a 1,68 euros por litro, un incremento cercano al 10% que encarece en casi 10 euros el llenado de un depósito de 55 litros. La gasolina 98 ha avanzado desde los 1,63 hasta los 1,83 euros, una diferencia de 20 céntimos por litro y de 9,90 euros por depósito. Ayer mismo, las máximas ya habían hecho añicos este nuevo techo precios en vísperas de la operación salida de verano que pondrá de nuevo las carreteras leonesas a rebosar. Nueva ganancia para la recaudación del Estado, que grava a un porcentaje elevado el precio que el consumidor paga por el combustible de venta al público.
Ahora, el coste final del litro es un 80% más elevado de lo que se fijaba en las espadañas de las estaciones de servicio en 2018. Las diferencias territoriales son, no obstante, considerables. La gasolina 95 supera ya los 1,70 euros por litro en Baleares y se aproxima a ese nivel en provincias como Álava, Asturias, Guadalajara, Madrid, Málaga, Alicante o Zaragoza.
Desde el 30 de junio, los incrementos superan se acercan al 15% en una relación de preovincias en la que León vuelve a figurar en cabeza del detalle de inflación junto a otros territorios como Albacete, Pontevedra, Cáceres, Ávila, Palencia, Tarragona o Huesca. Incluso en los territorios donde el avance ha sido más moderado, repostar cuesta sensiblemente más que hace apenas unas semanas. El gas licuado del petróleo, conocido como GLP, se ha convertido por el momento en una suerte de refugio frente al encarecimiento de los combustibles tradicionales.
Desde finales de junio, su precio medio ha subido alrededor de un 5%, menos de la mitad que la gasolina y claramente por debajo del diésel. Su uso, no obstante, sigue siendo minoritario y exige disponer de un vehículo preparado o adaptado, pero su menor subida refuerza su atractivo para quienes ya pueden utilizarlo.
La evolución de los precios añade, además, incertidumbre sobre el futuro inmediato de las ayudas. Estas medidas volverán a revisarse a finales de julio, cuando se conozca el dato de inflación correspondiente a este mes y pueda compararse con el registrado en julio de 2025. El indicador determinante será el epígrafe del IPC denominado «Combustibles y lubricantes para vehículos personales». Su tasa interanual se sitúa actualmente en el 7,8% y debe superar el 15% para que se mantenga la bonificación en su cuantía actual. Si no alcanza ese umbral, la ayuda se reducirá en agosto desde los 20 hasta los 10 céntimos por litro. La pérdida de la mitad de la bonificación podría provocar un nuevo incremento de hasta diez céntimos en el precio que abonan los consumidores, siempre que las estaciones de servicio repercutan íntegramente el recorte. En ese escenario, llenar un depósito de 55 litros costaría otros 5,50 euros más. Sumados a los 9,35 euros de incremento acumulados desde finales de junio, el sobrecoste se acercaría a los 15 euros en poco más de un mes.
Las gasolineras facturan más La escalada de los carburantes también se ha reflejado en la caja de las estaciones de servicio. Durante el primer semestre de 2026, las gasolineras facturaron un 15% más que en el mismo periodo del año anterior. En total, sus ingresos superaron los 11.200 millones de euros hasta junio, frente a los 9.700 millones contabilizados un año antes. Estas cifras representan ingresos, no beneficios. A la situación coyuntural se le une el incentivo estacional de la alta demanda que puede estimular el inflado de precios.
El asunto se agrava con el barril de petróleo en treinta por ciento más caro que hace sólo un puñado de días, mientras la situación del mercado internacional se agita con incertidumbre. Tampoco parece que las amenazas del Gobierno de controlar los precios mediante sanciones ayude mucho a rebajar la presión alcista en el bolsillo del consumidor. La lista de precios de la última semana devuelve al consumidor a escenas de hace 4 años y a una sensación de descalabro económico similar a la que deja la cuesta de enero en los bolsillos cada vez más castigados.