CRÓNICA POLÍTICA
La UPL o el juego mal entendido

El grupo municipal de la UPL, en primer término, durante el último Pleno en el Ayuntamiento de León.
La UPL tiene un problema enorme. El mismo que el perro del hortelano. Ni come ni deja comer. Eduardo López Sendino, portavoz de los leonesistas los días en los que el alcalde Diez le deja prestada la bandera del leonesismo, descalifica el Presupuesto municipal para 2026 porque entre otras cosas, dice, lo ha elaborado el concejal de Hacienda más inútil de la historia. No dice nada de que se haya aprobado el último día del mes de julio, ni de que en los tres años anteriores las cuentas fueran papel mojado, ni de su irrealidad por aquello de que contempla unas tasas de basura ilegales y no cobradas. Y, sin embargo, los cinco concejales de la UPL han permitido que se aprueben esos 174 millones, que no se van a gastar por incapacidad manifiesta del equipo de Gobierno de Diez y también de un ensoberbecido alcalde. Pero bueno, los Presupuestos para este PSOE son la baratija de la política. No son necesarios ni para Diez ni por supuesto para Pedro Sánchez. Sólo importa el mensaje.
Con todo, lo que ocurrió el 31 de julio en el salón de Plenos del Consistorio no es importante para una ciudad que camina por la senda de la desidia, cuando no de una suciedad impropia de una capital a la que mostramos con la mejor cara de una catedral, de un San Isidoro o de un San Marcos pero la envolvemos con restos de chicle o contenedores desbordados. Eso, si se consigue aparcar. Lo más notorio de esa sesión plenaria es que la UPL ha vuelto a dejar la impronta de su sello: no hacer nada, decepcionar a sus votantes ante el periodo más vital entre citas electorales, el último año, el tiempo de los torsos hinchados de los alcaldes haciendo los alardes o las obras que no hicieron los otros tres ejercicios.
El ejemplo de no hacer nada en el Ayuntamiento tiene el mismo reflejo en la Diputación. En el primero hay un pacto tácito que permite que las cosas que le importan a Diez salgan adelante, ¿a cambio de qué? A la vista no hay nada, ¿y oculto? O sea, que hay, o parece que hay, un pacto no escrito que los votantes leonesistas no conocen. En la segunda de las instituciones, el pacto está escrito y no se cumple. Y no pasa nada, la UPL viaja a gusto en una burra con las muelas picadas y sin bandera, que la tiene Diez. Ya lo pagó en las urnas autonómicas el pasado mes de marzo con un resultado pírrico pese a prometérselas con hasta cinco procuradores y quedarse como estaba. Y lo pagará el próximo año porque no sabe si mata o espanta.
La causa de la UPL, conseguir la autonomía para León, es legítima y por supuesto tiene la simpatía de una parte de la ciudadanía provincial. Eso es una evidencia. Pero el camino elegido es un fiasco. No hay trabajo, no hay coherencia, no hay presencia en las cuestiones importantes y las continuas notas de prensa con exigencias del tenor de «aquí falta una baldosa» no bastan para pretender que el electorado crea que su labor es imprescindible para el desarrollo de la provincia. Sus dirigentes están instalados en el mensaje de la autonomía y sólo en ese mensaje. No se dan cuenta de que únicamente con eso no llega, que hay que ofrecer trabajo y coherencia. Si el presupuesto para 2026 es malo se vota en contra y no se anda uno con paños calientes para no enfadar a una parroquia que ya no se sabe si es la suya o la del leonesista Diez. Porque eso es lo que ha hecho Sendino: intentar contentar a los que son de la UPL y no del PSOE de Diez; y al tiempo procurar no enfadar a los que son de Diez y no de la UPL de Sendino. Toda una paradoja sin sentido.
¿Y a todo esto qué Piensa Enrique Valdeón, que apunta a ser el candidato en las municipales del próximo mayo? Sendino le ha dejado un papelón por indolente. Ambos, uno por hacer y otro por dejar hacer. A ver cómo afronta los últimos meses de mandato sin poder ejercer una necesaria crítica política. No se olviden de que los Presupuestos son la base de las políticas y UPL se ha talado su propia base opositora. Y si se la ha cortado por el tallo es porque nunca han sido oposición a José Antonio Diez sino muleta de un poder ejercido con una frase literal que define al personaje: ¡A tomar por culo, hombre! O conmigo o contra mí.
Nunca se sabe lo que puede pasar porque las urnas son caprichosas, pero sin un buen resultado en el municipio de León no se obtiene premio en la Diputación. Entre que la labor de la UPL en el Palacio de Los Guzmanes deja mucho que desear y se limita a controlar el ILC sin que el presidente Courel se quiera dar cuenta y el poco dinero que se gestiona en la institución, el camino se les puede torcer. Otra vez el mensaje sin trabajo. Y otra vez, dejando la bandera en manos de terceros. Así, a la UPL no le irá bien.
Como tampoco le irá bien con sus dos líderes pensando en otra cosa. El gran líder, Luis Mariano Santos, pensando en cómo irse quedándose. Es decir, cómo dejar la política pero vivir, y bien, de la política. Un imposible. Y la segunda líder, que la llaman jefa pero no lo es, pensando que la cosa pública es gestionar unas buenas fiestas del pueblo.
La UPL ha demostrado en sus 36 años de vida que es un partido útil al que sus propios dirigentes han convertido en lo que no quiere ser y mejor no decir. El camino emprendido no es el mejor. Pero, claro, elegir el camino bueno implica trabajar. En política, eso de que lo mejor es no hacer nada porque así no te equivocas es cierto. Pero lo es solo los cinco primeros minutos, luego el error es no hacer nada. Y la UPL se ha instalado en el error. Cosa que es mala para León porque UPL es necesaria.