El letargo entre estacas en la rotonda de la 120
La circular pintada en el cruce de Montejos espera obras desde hace siete años

El cruce anacrónico de la N-120 con la carretera de Montejos.
En lo que afecta del trazado de la N-120 a León, afloran dos formas de valorar la relacioón de la política con los leoneses. Está la rotonda de Montejos, que el Gobierno anunció en proyecto provisional hace siete años en expediente de información pública con un proyecto de construcción de una glorieta en la intersección de la carretera nacional 120, kilómetro 314 y la carretera de Montejos del Camino. El presupuesto estimado para la licitación ascendía a 384.696 euros. Se pintaron cincuenta metros de diámetro exterior y dos carriles de 4.5 metros de anchura cada uno. Siete años después de aquello, unas estacas, y unas actas de expropiación. Y hasta hoy. Hace ya más de seis meses que hincaron los hitos, de dos colores, para que los propietarios sepan por dónde va el anillo interior de la circular y por dónde el mordisco que le dan a sus propiedades. La otra bandeja de la balanza se mide en las estructuras de acceso a Villadangos, polígono industrial, desde la misma carretera Nacional. No hace ni dos años que salió por primera vez en los papeles, y ya está listo para la primera capa de aglomerado, después de una inversión de más de siete millones que va a cambiar el molde de entradas y salidas del área industrial, en un escenario más acorde con la pujanza del asentamiento. Se completa la intervención con otra de profunda reforma estructural desde la carretera de Villanueva de Carrizo.
La rotonda de Montejos se ofreció como compensación desde el misterio de obras públicas para atemperar el enfado del Ayuntamiento de Valverde de la Virgen por aquella imposición arbitraria de la línea continua tras la denuncia de unas particulares que metió en una jaula a la movilidad de las localidades del alfoz leonés. Se cumplió a medias con los semáforos y los pasos de peatones; pero la circular que ha de facilitar la fluidez de al menos veinte mil vehículos diarios por el vial oscila aún entre la esperanza de las promesas incumplidas y el estado anímico de los bulos. Superó este límite en invierno, cuando citaron a los propietarios de terrenos afectados por la rotonda en la intersección y la escena de las tablillas. Con los postes en sus puestos, la rotonda se volvió al estado de letargo onírico que define la estructura y la relación del Gobierno con sus proyectos en la provincia de León. Aunque la asignatura pendiente aflora cada vez que se registra una incidencia en la N-120. Algo que resulta entre frecuente y habitual y se hace agenda diaria, cada vez menos estacional, por la suma incesante de vehículos pesados; y encumbran momentos de tensión cuando se suceden los episodios de obras de asfaltado, como en las últimas semanas. Entonces, se repasa el inventario de lo que hace la política por liberar de presión a los usuarios y vecinos de la N-120 y sale el puente de Villadangos y las estacas en Valverde.