Diario de León

Ensayo general del vaciado ferroviario

León se cierra a mercancías por las obras en la meseta

El paso de los trenes mercantes se desvía por vía de Orense a Zamora desde el día 8

Un tren en la traza entre Brañuelas y La Granja.

Un tren en la traza entre Brañuelas y La Granja.ARCHIVO

Publicado por
L. Urdiales
León

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Desde que la política confabuló a León sin alta velocidad a Galicia, cada aleteo en la vía es un vendaval en el tráfico ferroviario de la provincia, en especial por la salida del noroeste, herido de muerte tras el vaciado de los ejes del noroeste. Ahí va el siguiente, tan lesivo como esperado: un corte de vía en Palencia por obras cierra el tráfico de mercancías el ferrocarril leonés en la vía entre León y Vigo, al menos por diez días. Será inmediato, a finales de esta semana, según costa en los papeles de Adif que ha podido comprobar este periódico, y que ponen en primer plano a la alternativa coyuntural que se maneja para otras tantas soluciones a medio y largo plazo por el tapón del Manzanal y Brañuelas, en el tramo León— La Granja. Los trenes de la relación de circulaciones entre León y Monforme o Vigo entran por la esquina de Zamora, por la vía de agua que ansían para mover las relaciones de larga distancia en los trenes transversales a Barcelona, el último que aún hace parada en León, y tiene la fecha de caducidad una vez que el Gobierno ponga en funcionamiento el bypass de Olmedo (Valladolid), en otra gran operación de traslado y mudanza del repertorio de la posición geográfica del noroeste que hasta hace dos décadas se localiza en León. El salto de los mercantes a la vía de Orense a Zamora ya está engrasada, con el proceso de autorización de maquinistas de Madrid que tomarán las credenciales hasta la localidad de Linarejos, en la Carballeda zamorana, mientras que desde la base lucense de Monforte se habilitarán en el trayecto hasta la estación de Zamora. Todos los achaques que padece la circulación ferroviaria en León son producto y consecuencia de decisiones aplzadas en el tiempo; el paso de frecuencias de las vías leonesas llega a finales de esta semana por otras causas distintas a las que habían pintado hace dos años, cuando la indefinición y las dos tesis en las corrientes técnicas de la obra pública frenaron la intervención en el Manzanal. Ahí está en el proyecto escrito el cierre de la vía entre León y Ponferrada, al menos por un periodo de 18 ó 20 meses, con cambios de planes para tres trenes de mercancías que entonces figuraban en las mallas de circulaciones fijadas en estas redes. La salida de frecuencias abre un melón que genera inquietud entre algunos tramos de los cuadros de mando de la estructura ferroviaria; máxime cuando se promete y planifican escenarios de asentamientos logísticos a pie de vías que necesitan de una intervención profunda para garantizar la competitividad y pervivencia en un futuro a medio y largo plazo. El 8 de agosto se corta la arteria en la meseta. En principio, el efecto es de diez días. No falta la advertencia sobre la proyección de examen que envuelve esta medida temporal, que medirá los efectos futuros del traslado. Cuánto ruido se echará en falta por las vías leonesas cuando el paso de los mercantes deje el entorno en un silencio de sepulcro. El temor a que los trenes que se van no vuelven, como ha ocurrido con ejemplos recientes del servicio de transporte de viajeros. El corte del próximo fin de semana empaqueta en una cápsula de mercancías casi todo el movimiento que ya tiene planificado la dirección de proyectos de la red convencional de Adif para meterle el bisturí a la vía entre León y Ponferrada; 22 meses de duración total de las obras con una descripción del plan que atenúa los efectos del cierre de la vía, debido a la merma cada vez más aguda de la relación de circulaciones en un ramal ferroviario que llegó a reunir la mitad de la vida de un país en aquella época que parece lejana en la que la actividad del noroeste pintaba algo en la estructura de la economía nacional. Al otro lado de los Montes de León no hay lamentos por la operación transitoria que se aplicará desde el sábado. La medida de las mercancías se puede equiparar a la horma de viajeros, en un corredor cada vez más relevante para la estrategia del Gobierno de dejar a León vacío de contenido el continente ferroviario. Con el aliento de Galicia, que hace cálculos para mejorar los tiempos de trayecto en largo recorrido que le facilita la plataforma del AVE y sin tener que pasar por el sopor de trazados en los que los límites de velocidad definen la situación general en estado de ruina.

El desvío de los mercantes entre León y Vigo abre otra brecha de incertidumbre

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