Las comunidades de vecinos están colapsadas con esperas de un año para obras urgentes

Un obrero durante la construcción de una obra.agencias

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León

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«No somos capaces ni de dar un presupuesto». Esta frase resume la situación que viven las comunidades de vecinos de León que están «colapsadas» por el problema de la falta de personal en la construcción. Pero el problema lo visualiza más lejos el presidente del Colegio de Administradores de Fincas de León, Ricardo González Serra, quien teme que muchas comunidades no podrán acceder a las subvenciones que convocará la Junta a finales de año ante la imposibilidad de encontrar técnicos o arquitectos para presentar las solicitudes. «Las comunidades no podrán acceder a la subvención porque no tendrán quién les haga el proyecto de obra ni quien les presente las subvención», resume, para incidir en que el problema radica en que no tendrán quién presente esas solicitudes ante la escasez de personal en el sector de la construcción.

Las ayudas de la Administración autonómica tienen como objeto obras de eficiencia energética, accesibilidad o seguridad, pero este verano, que muchos vecinos quieren aprovechar para realizar actuaciones en los espacios comunes de los edificios, tampoco hay opción. «Colapso» es la palabra que emplea González Serra. «Se han tenido que reachazar subvenciones ya concedidas, incluso de dos y tres millones de euros, porque la empresa que iba a hacer la obra dijo que no tenía fechas para ejecutar», añade, para incidir en que esto ha pasado «en más de una y más de dos» comunidades de vecinos.

«Las empresas ponen el precio y el plazo», precisa, en relación a que la falta de personal condiciona a otros sectores porque «no se puede negociar nada y las empresas que se dedican a hacer «chapuzas» se aprovechan y esto genera muchos problemas», a lo que añade: «Con los ingenieros y los arquitectos también hay problemas, no se encuentra a nadie que controle una obra».

El «colapso» es tal que obras que fueron adjudicadas en marzo de 2024 empiezan a ejecutarse ahora, este verano. Todo, teniendo en cuenta que los administradores de fincas cuentan con «empresas de confianza», pero ni por estas. «Las obras se adjudican por orden de presentación y ya se han solicitado proyectos y aún no se sabe nada», relata. «Si no es algo urgente, nada», lamenta. Dos años de espera para hacer una obra de mantenimiento o un año para empezar unos trabajos vinculados a una eliminación de barreras arquitectónicas para hacer más accesible un edificio.

Entre las obras más afectadas están las envolventes, los tejados, la limpieza o el rebaje de un bordillo. Pero el problema de la falta de personal tiene otra consecuencia. La ley de la oferta y la demanda y el encarecimiento de los precios. Como ejemplo, el rebaje de la de la acera para un vado en un garaje ha pasado de costar 800 euros a 3.000.

El presidente de la Asociación Leonesa de Edificación y Obra Pública, Juan María Vallejo, reconoce que la falta de personal en el sector de la construcción «tiene un problema de exceso de obra, se trata de un problema estructural, que además se acentúa en verano» como consecuencia de los ajustes necesarios para garantizar la «salud de los trabajadores», sobre todo en un verano como el actual, de intenso calor. Por este motivo, los operarios ajustan sus jornadas, pero confía en que la situación se alivie pasados estos meses estivales.

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La provincia de León cuenta con un parque de viviendas que supera las 355.000, de las que la capital leonesa aglutina cerca de 79.000. Muchas de ellas cuentan con décadas de historia, construidas a partir de la década de los 60 del siglo pasado, con lo que requieren reformas y actualizaciones, algunas exigidas legalmente para garantizar la accesibilidad o mejorar la eficiencia energética. Todo ello incrementa la carga de trabajo del sector de la construcción, pero que se frena por la falta de personal. Por lo tanto, las nuevas edificaciones en barrios como La Lastra o Eras de Renueva, de reciente construcción, son los menos afectados por estas intervenciones, ya que en esos primeros años no se requieren grandes tareas de mantenimiento y cuentan ya con los requisitos que marca la nueva normativa.