Diario de León

León, atrapada por el transporte: 500 fallos en Feve y 6.800 viajeros aéreos afectados

Los autobuses de urgencia en la vía estrecha y los aviones desviados a Asturias retratan la fragilidad. Las averías diarias del tren y cancelaciones en el aire convierten cada viaje en una ruleta rusa para el usuario

El caos en Feve y en el Aeropuerto acorralan las comunicaciones en León.

El caos en Feve y en el Aeropuerto acorralan las comunicaciones en León.DL

Pilar Infiesta
León

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El esperpento vivido el pasado 30 de julio en La Asunción y San Feliz destapa la fragilidad de las comunicaciones leonesas, que arrastran medio millar de incidencias al año en el tren de ancho métrico y miles de pasajeros varados en La Virgen del Camino.

Lo ocurrido e se día en las vías del tren de ancho métrico no fue un accidente fortuito ni un error puntual de calendario. La imagen de decenas de viajeros tirados en el apeadero de La Asunción mientras el convoy arrancaba antes de que descendieran del autobús de trasbordo —y la repetición de la escena minutos después en San Feliz— es solo la punta del iceberg de un colapso en los transportes que acorrala a la provincia de León desde hace años.

Los datos desmienten cualquier intento de calificar lo sucedido como una simple anécdota operativa. Según los registros detallados por la Plataforma en Defensa del Ferrocarril de Vía Estrecha, la línea de Feve acumula más de 500 incidencias en el último año. Averías continuas del envejecido material rodante, fallos eléctricos, retrasos superiores a una hora, vagones sin climatización y la sustitución recurrente de trenes por autobuses y taxis forman parte de la rutina diaria de los usuarios de la montaña. Solo en el último ejercicio, Renfe tuvo que desembolsar más de 230.000 euros en servicios por carretera para tapar los parches de una línea descabezada desde hace 15 años.

Los viajeros recuerdan que la indignación ya saltó a la calle el pasado 10 de mayo, cuando vecinos y plataformas cortaron el tráfico en la calle Padre Isla para exigir el fin de las promesas incumplidas y el regreso definitivo del tren al centro de la capital. Incidencias como la del pasado 11 de septiembre, que dejó tirados a decenas de alumnos en pleno arranque del curso escolar, o los fallos en cadena de los pasados 28 y 29 de diciembre, demuestran que el sistema de autobuses puente entre la Estación de Matallana y La Asunción ha tocado fondo.

Misma espiral en aviones

El malestar ciudadano se multiplica al comprobar que la alternativa aérea no ofrece un panorama mucho más halagüeño. La avería del avión procedente de Palma de Mallorca aquel mismo jueves del final de julio retrasó en cadena la conexión León-Málaga y volvió a reabrir las heridas de un aeropuerto, el de La Virgen del Camino, lastrado por la falta de inversiones clave.

En el último año, casi el 18% de los pasajeros que utilizaron la terminal leonesa sufrieron algún tipo de incidencia grave en sus vuelos. Unas 6.800 personas vieron alterados sus planes de viaje por desvíos, retrasos o cancelaciones directas (que afectaron a más del 3% del total del pasaje).

Momentos críticos como el «Fin de Semana Negro» de Navidad, cuando la niebla obligó a cancelar o desviar a Asturias cinco vuelos por la obsolescencia del sistema de aterrizaje ILS , o los fallos estivales en las conexiones con Ibiza del 25 de julio, reflejan un patrón idéntico al del ferrocarril: la falta de equipos adecuados y la escasez de recursos, que terminan pagando los usuarios. Mientras el clamor popular exige respuestas a Renfe, Aena y al Ministerio de Transportes, la ciudadanía se pregunta cuál será la próxima estación —o el próximo vuelo— en quedarse en tierra.

De las Navidades «negras» al doble abandono en La Asunción y San Feliz

Según la Plataforma en Defensa de Feve, la línea contabilizó más de 500 incidencias de averías del material rodante, fallos eléctricos, retrasos superiores a 30 y 60 minutos, vagones sin calefacción o aire acondicionado, trenes suprimidos y sustituciones continuas del servicio por taxis y autobuses contratados con 233.000 euros. Como ejemplos, entre el 28 y el 29 de diciembre de 2024, una concatenación de averías mecánicas en los automotores diésel obligó a Renfe a cancelar más de la mitad de los trayectos entre La Asunción y Cistierna. Se improvisó un trasbordo masivo que reubicó a decenas de usuarios en microbuses y taxis de alquiler que provocó retenciones, desorientación e indignación a partes iguales.

Meses después, el 10 de marzo de 2025, la avería del tren principal que cubre la ruta de la montaña leonesa dejó tirados a primera hora a trabajadores y estudiantes en los apeaderos de la Ribera del Torío, sin un solo mensaje de aviso en la app o megafonía. La historia se repitió el 11 de septiembre de 2025 en plena vuelta al cole, cuando los alumnos que bajaban a estudiar a la capital sufrieron retrasos de más de 45 minutos por una falta de coordinación entre las frecuencias del autobús de enlace y la salida de los trenes en La Asunción.

En el Aeropuerto se vieron afectados 6.800 pasajeros (casi el 18% del pasaje) por la obsolescencia del sistema de aterrizaje por instrumental (ILS Categoría I), que obliga a desviar vuelos ante la mínima niebla, sumado a averías recurrentes de aeronaves de enlace. El capítulo más amargo se vivió entre el 27 y el 29 de diciembre de 2024 por un denso banco de niebla y la baja categoría del ILS que impidió tomar tierra a cinco de los siete vuelos programados desde Barcelona, Palma de Mallorca y Gran Canaria; los aviones acabaron desviados a Avilés y los pasajeros completaron el viaje en autocar. El 20 de enero de 2025, un nuevo colapso por visibilidad nula obligó al vuelo matinal de Barcelona a dar media vuelta y elevó a 16 las operaciones frustradas. Y cuando la niebla dio un tregua, el 25 de julio la avería en el enlace en Baleares dejó colgados horas a los usuarios de la ruta León-Ibiza, con un efecto dominó de retrasos que descalabró la operativa del aeropuerto durante todo el fin de semana.
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