Diario de León

La magia de «First Dates» logra lo imposible: una mujer afincada en León consigue que un vasco baile salsa

El programa de Cuatro rompió clichés en una velada donde la química entre un informático de Vitoria y una ingeniera chilena afincada en León terminó con ambos dispuestos a seguir conociéndose

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Derribar mitos televisivos no siempre es tarea fácil, pero el plató de «First Dates» volvió a demostrar que el amor no entiende de fronteras ni de tópicos regionales. El dating show conducido por Carlos Sobera fue el escenario donde un supuesto dogma cultural cayó por los suelos gracias a la complicidad y el desparpajo de una pareja dispuesta a dejarse llevar.

Los protagonistas de la noche fueron Paula, una ingeniera chilena de 50 años residente en León, y Álex, un informático de 46 años natural de Vitoria. El vasco se definió desde el primer minuto como un hombre sencillo, transparente y confeso amante de la tranquilidad, hasta el punto de autodefinirse como un poco «paradete». Consciente de su falta de aptitudes para los ritmos latinos, bromeó sobre su destreza en la pista: «Un vasco baila, pero bien, normalmente no. Igual algo de la tierra, un aurresku... pero salsa, no», advirtió con gracia.

Sin embargo, la sintonía que brotó durante la cena cambió por completo el guion previsto. La química entre ambos fluyó de tal manera que Álex decidió aparcar sus reticencias y atreverse con unos pasos de baile. Entre risas y complicidad, el vitoriano reconoció el logro de su compañera: «Has hecho bailar a un vasco. Eso queda grabado, para que lo pongas en tu currículum», comentó divertido, aunque matizó entre risas que ya traía algunos pasos básicos aprendidos de casa.

Por su parte, Paula quedó gratamente sorprendida por la actitud del informático. «Fíjate que no le costó tanto llevar el ritmo, incluso movía las caderas», valoró la ingeniera. Aunque al inicio de la velada existían dudas sobre si encajarían en los moldes del otro, la cena transcurrió con fluidez y un entendimiento absoluto.

El broche de oro a la cita llegó con la decisión unánime de dar un paso más allá y tener un segundo encuentro fuera de las cámaras. «No sé hasta dónde llegaremos, pero vamos a probar», sentenció Álex al término de una noche donde la pista de baile dejó de ser un territorio prohibido.

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