Los 15 años del último tren de Feve que salió de la estación de León revelan la burla del Gobierno
La Junta y el Ayuntamiento se abren a resucitar la fórmula del consorcio para que pueda funcionarEl Ejecutivo central deja en vía muerta el retorno de las circulaciones pese a las alternativas dadas
Hay ya una generación de adolescentes que no ha conocido cómo suena el silbido del tren de Feve cuando sale de la estación de León y se cuela su traqueto por debajo del puente de los Maristas. El 18 de septiembre de 2011, a las 22.10 horas, partió el último con destino a San Feliz y, con inmediatez, empezaron a desmontarse las vías, demoler el andén central y levantar hasta la parada de La Asunción toda la traza. A pie de obra se prometió que se acabaría la integración y se restablecería la circulación en 18 meses, que se comprarían nuevos convoyes y se sumarían más tránsitos gracias al moderno modelo tren tram, que se añadirían un ramal al hospital y otro al campus de Vegazana...
El aniversario, 15 años más tarde, sin horizonte alguno para el retorno, exhibe la burla de los sucesivos gobiernos. Después de invertir cerca de 21 millones de euros en la integración de la traza, demorada durante más de seis años, la realidad revela el bloqueo que ejemplifica el actual Ejecutivo central del PSOE, enrocado en su negativa a estudiar las alternativas planteadas por la plataforma social. No se ha sentado siquiera tras la promesa lanzada hace un año para aplacar la manifestación celebrada en Madrid, mientras la Junta y el Ayuntamiento se abren ahora de pronto a resucitar la fórmula del convenio a tres bandas en el que se incluya el servicio ferroviario desde la Asunción hasta la estación dentro del transporte metropolitano.
La nueva alternativa, aprobada en las Cortes tras una PNL de UPL, no ha encontrado respuesta en Madrid, ni en los responsables de la dirección provincial del PSOE liderada por Javier Alfonso Cendón que, cuando en junio de 2018 entraron en el Gobierno, comprometieron que desbloquearían la situación heredada del PP. Por entonces, los populares se ampararon durante años en que promovían un reglamento ferroviario para que los trenes operaran en el pasillo urbano en coexistencia con los peatones. Nunca lo presentaron, mientras aprovechaban para recortar los ramales del Hospital y el campus y eliminar la electrificación del tramo urbano.
La coartada la asumió el PSOE como propia y, como reproche a sus predecesores, la aderezó con la inexistencia de los trenes para poder operar. En los últimos ocho años, el Gobierno no los ha comprado. Como alternativa, hasta en dos ocasiones ha intentado promover la solución por medio de un autobús eléctrico que atravesara por la traza desde La Asunción hasta la terminal de Padre Isla y dejara para siempre los convoyes a la entrada de la ciudad. En la segunda de las ocasiones, la estrategia llegó a involucrar al alcalde de León, José Antonio Diez, quien terminó por dar marcha atrás ante el empuje de las manifestaciones ciudadanas que volvieron a sacar a miles de leoneses a la calle para reivindicar el retorno de las circulaciones como se prometieron en 2011. Con respecto a esa fecha, se han perdido 173.428 viajeros, más de las mitad de los 329.011 que se contabilizaban, aunque esa cifra queda matizada por la falta de control de los billetes.
Sin que los ciudadanos tragaran con el bus, el nuevo relato del Gobierno se ha centrado en desacreditar la vuelta de los trenes por la inviabilidad de encontrar tecnología sostenible. Frente a este planteamiento, que llevó al presidente de la Diputación, Gerardo Álvarez Courel, a hablar del riesgo de tener que volver a poner catenaria, la plataforma ciudadana acaba de exhibir estos días la existencia de nuevos modelos. Entre los ejemplos han mostrado «un vehículo que recorre, sin necesidad de recargar, más de 270 kilómetros con tracción exclusiva de baterías», nuevas unidades «con tracción de hidrógeno diseñadas a medida para las redes de vía estrecha de distintas regiones de Italia».
No ha tenido respuesta la plataforma, que en las pasadas semanas anunció que pretende promover una denuncia contra el Ministerio de Transportes y contra el Ayuntamiento por «desobediencia, prevaricación y falsedad documental» debido a la «inacción en la integración ferroviaria y el incumplimiento del convenio marco de 2010». Los responsables políticos tampoco han atendido su propuesta para que contacten con el grupo de investigación en ingeniería ferroviaria de la Universidad Politécnica de Valencia. Estos profesionales, después de reunirse con el colectivo social, se han mostrado dispuestos a explicar la solución que ya tienen en marcha en su territorio.
La ausencia de acción hace que corra el tiempo sin que pase nada. Mucho menos el tren de Feve que, hace 15 años, se despidió de León y no ha vuelto.