Solo quedan unas cincuenta personas en León que hacen esto: el oficio que se niega a morir

Un oficio ancestral resiste en la provincia de León con apenas un puñado de profesionales activos que mantienen viva una tradición centenaria vinculada al aprovechamiento forestal

Un grupo de resineros realiza su trabajo en la zona de Tabuyo del MonteDL

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En la provincia de León, el oficio de resinero sobrevive gracias a apenas cinco profesionales que mantienen viva una tradición centenaria vinculada a la extracción de resina de los pinares. 

Este trabajo, que llegó a emplear a miles de personas en España durante la década de los 60, se encuentra en una situación crítica en León, aunque experimenta un cierto repunte en otras zonas de Castilla y León, especialmente en Segovia, Soria, Ávila y Valladolid. La resina natural, conocida como "oro líquido", se ha revalorizado en los últimos años como alternativa sostenible a los derivados del petróleo, lo que ha impulsado su producción en regiones vecinas.

Un oficio ancestral en peligro de extinción

El oficio de resinero tiene raíces profundas en Castilla y León, donde durante el siglo XX fue una actividad económica fundamental para numerosas comarcas rurales. Sin embargo, a partir de los años 70, la competencia internacional, el aumento de los costes de recogida y la escasez de mano de obra provocaron un declive progresivo que llevó al oficio casi a la desaparición. 

En León, la situación es especialmente delicada: mientras que en 2016 la provincia contaba con alrededor de 70 resineros, principalmente en localidades como Tabuyo del Monte y Nogarejas, en la actualidad apenas cinco profesionales continúan ejerciendo esta actividad.

El proceso de resinado requiere una sabiduría aprendida, generalmente transmitida de padres a hijos, y se desarrolla prácticamente a la intemperie durante siete meses al año, desde marzo hasta noviembre. 

Los resineros extraen la oleorresina o "miera" de los pinos mediante incisiones cuidadosas en el tronco, sin dañar el medio ambiente ni el bosque. Este trabajo artesanal exige esfuerzo físico, destreza y un aprendizaje prolongado, factores que explican las dificultades para incorporar nuevos trabajadores al sector.

La resina como recurso estratégico y oportunidad de futuro

Pese a la crítica situación en León, la resina natural se ha revalorizado en los últimos años como recurso forestal estratégico para Castilla y León. La comunidad autónoma lidera la producción nacional de resina, con una producción media anual de aproximadamente 11.500 toneladas y alrededor de 700 resineros en toda España. 

Las excelentes aptitudes resineras de las masas de pino resinero castellanas y leonesas situaron a la región a la cabeza de la producción histórica nacional, que alcanzó un pico de 55.000 toneladas en 1961.

La resina natural se presenta como una alternativa biodegradable a muchos productos derivados del petróleo, cuyas reservas se espera que se agoten hacia 2050. Este compuesto se utiliza en la fabricación de adhesivos, barnices, pinturas, tintas y otros materiales de uso cotidiano. 

En León, el Centro de Interpretación de la Resina y de los Pinares de la Sierra del Teleno, ubicado en Nogarejas (Castrocontrigo), trabaja para poner en valor este patrimonio cultural y económico singular. La mancomunidad que explotaba la última resinera de la zona sur del Teleno ha querido recuperar esta actividad como complemento de la economía local, mostrando la historia de la resina desde la prehistoria hasta la actualidad. 

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Para que un resinero pueda vivir de manera rentable de esta actividad, se estima que necesita trabajar con un mínimo de 6.000 pinos durante la campaña, que se extiende de marzo a septiembre. Esta exigencia, sumada a las duras condiciones laborales y al envejecimiento de la plantilla, explica por qué en León solo cinco profesionales mantienen vivo un oficio que fue pilar económico de numerosas comarcas durante décadas.