Según el Anuario Social de la Caixa, el resto son jubilados y un 11% niños menores de 14 años
La población en edad de trabajar es ya en León de menos del 46%
El creciente envejecimiento de la población leonesa ha hecho que más de la mitad de la población dependa este año de las pensiones de la Seguridad Soci
La pirámide poblacional de la provincia de León, que, como todas, debería tener una ancha base de habitantes en edad jóven, tendiendo a decrecer progresivamente a medida que avanza cada geneación, corre el riesgo de achatarse en sus planos más bajos y altos -menos niños y más ancianos- hacienéndose cada vez menos productiva en los sectores intermedios, según el informe de la Caixa. En concreto, se señala que el índice de infancia (porcentaje de niños de menos de 14 años) es en la provincia de apenas el 11,4%, frente a una media nacional del 14,1%, ya de por sí baja a pesar de los altos índices de natalidad que ha generado la inmigración. Igualmente, el índice de juventud (entre 14 y 30 años) apenas alcanza en León el 20% en contraste con el 23% nacional. Y, por último, el llamado índice de dependencia (jubilados más menores de edad) suma en León el 54% frente al 46% del conjunto del Estado. El futuro no parece halagüeño, si se tiene en cuenta que León figura como la cuarta provincia por la cola en nacimiento de niños, sólo delante de Orense, Lugo y Zamora. Ni siquiera para la propia capital de la provincia y sus cabeceras de comarca las estadísticas de la Caixa ofrecen datos optimistas: en León capital los niños apenas suman el 11,6% del censo y los jóvenes el 22,7% frente a un 45,8% de más de 65 años. La estadística sobre empobrecimiento de rentas del trabajo propiamente dichas se agrava a medida que desciende el censo de cada municipio, de manera que en los de más de mil habitantes el envejecimiento de la población es sólo ligeramente inferior al de la capital de la provincia, aunque éste es un dato en realidad ficticio, puesto que muchos jubilados de áreas rurales emigran continuamente hacia las cabeceras de comarca más próximas a su pueblo de origen sin censarse en ellas. El problema se agrava -y este dato sí responde a la realidad- en los pueblos de menos de mil vecinos, donde, según el mismo estudio de la Caixa, ya sólo queda una media de 6,6 niños y 15 jóvenes por cada cien habitantes. En ellos, entre niños y ancianos, el 79,6% de la gente depende ya de las pensiones o del trabajo de sus padres para sobrevivir. El estudio de la Caixa refleja tendencias poblacionales y de renta parecidas en el resto de la meseta norte y en todo el cuadrante noroeste de la península, salvo en Valladolid y en unas pocas capitales o núcleos turísticos de Galicia, todo ello en contraste con el progresivo enriquecimiento de Madrid, el País Vasco, Cataluña y el arco mediterraneo.