Diario de León

Victoriano Crémer CRÉMER CONTRA CRÉMER

Se extiende la guerra

Publicado por
León

Creado:

Actualizado:

Esto debe ser uno de los efectos colaterales de la guerra que piensa ganar el americano del norte. Como una consecuencia natural comienzan a aparecer en la superficie los furores contenidos, las disciplinas vulneradas, las razones personales y los cabreos de todos y cada uno. Los más fieles de la fiel infantería comienzan a desertar, a cambiar el carnet de un partido de toda la vida por otro, sin duda más provechoso, y no falta el teórico influyente que emite una nueva señal ante la consternación de los grandes directores de la antigua farsa. La guerra está quebrantando las sólidas arquitecturas políticas y aparecen ante los atónitos ojos de los espectadores, los nuevos figurones que emitirán futuros mensajes. Yo quiero que se me entienda, claro es, pero que nadie espere que para ello vaya a rebajar el tono ni a modificar el estilo de mi escritura. Continuaremos fieles a nosotros mismos hasta que revienten los caballos. Pero ello no nos impide que prestemos atención cuidadosa a las señales que emiten los grupos beligerantes, dispuestos a casi todo con tal de figurar en las listas de los listos y obtener, en justo premio a la fidelidad debida, que registremos en estos cuadernos de navegación la ruta que nos marcan, el camino que ¡ay! no se hace al andar, sino que nos le imponen ya hecho de fábrica. Me informan mis infatigables colaboradores que a los grupos políticos inscritos, se suman o se sumarán algunos más, lo cual, según los análisis, es más que la satisfacción de una necesidad social o política, una finta de esgrima barriobajera, porque -dicen- «dado que los nuevos grupos que se anuncian son todos de derecha, el partido que habrá de sentir los efectos negativos, será el PP, suprema expresión de la derecha pura y dura». Lo que está moviendo a que los independientes, que también los hay, según los últimos indicadores, salgan de sus anonimatos para expresar sus discrepancias y dejar testimonio de su intransferible personalidad como animal político. Por ejemplo, el señor Llorente, que viene siendo uno de los personajes más influyentes, no sólo en las cuestiones agrarias sino también o sobre todo en las dependientes de la Diputación, le ha hecho frente nada menos que al Secretario regional del PSOE, Ángel Villalba, declarando que no acepta las amenazas de excluirle de su cargo de portavoz, y que no admite amenazas desde Valladolid. ¿Y todo por lo de Villalar? Pues no. Todo o casi todo por la guerra miserable decretada por los tres de las Azores. Se ha desestimado la opinión popular y naturalmente el pueblo se ha sentido traicionado; se ha prescindido de las reglas legales y los fieles consideran que se les ha reducido a la condicción de mercenarios de larga paga. A los leoneses, pese a lo de Otumba y Lepanto, no les gusta la guerra. Y menos que se la imponga un analfabeto, que ahora se entera que España no es una república y que el señor Aznar, no es el Presidente de la República española... Estas señales debieran mover a reflexión a quienes andan dando bandazos dramáticos por un mundo, ya de por sí lo suficientemente averiado como para no necesitar bombas inteligentes para disolverse. ¿Qué es lo que se pretende con esta situación a la que nos lleva la guerra? Se sugiere que muy bien pudiera habernos arrastrado a tamaña barbaridad el interés de los grandes negocios globalizados y a imponer de grado o por fuerza «el nuevo orden», que inevitablemente, más pronto o más tarde nos llevará al desorden general. Y desde este repliegue de la España profunda que es León la mayor parte de la masa electoral se pregunta antes de decidir la dirección de su voto: «¿Coño, Don José María, y si después de muchos miles de muertos, descubrimos que el pueblo pudo tener razón...?» No se sabe qué respuesta organizaría Don José María, que es sofista de mucha habilidad en el manejo de las palabras inútiles, pero todos conocemos lo que proclamaría el pueblo, o sea usted y yo y el vecino.

tracking