Rodríguez Ortiz aseguró a la jueza que desconocía que el geriátrico tuviera deficiencias
Uno de los detenidos por el asilo ilegal es el médico de Mensajeros de la Paz
El doctor insiste en que los internos estaban atendidos y sus habitaciones «brillantes»
José Manuel Rodríguez Ortiz, el médico que atendía a los ancianos de la residencia clausurada el pasado viernes en el número 10 de la calle Severo Ochoa de La Bañeza, negó ayer haber tenido conocimiento de las supuestas deficiencias del centro. El doctor aseguró que reconocía a los internos «por ser su médico de cabecera» y defendió que fue «retenido para prestar declaración en el juzgado» y puesto después en libertad sin fianza. Esta versión contrasta con la obtenida por este periódico de fuentes judiciales, según la cual Rodríguez fue detenido junto a los gestores del geriátrico clandestino, y, como ellos, puesto en libertad provisional horas después. El médico aseguró que «no hubo queja de los internos, ni los anteriores ni los posteriores, ni de mi actuación», y añadió que «desconocía cualquier actividad ilícita. Los ancianos estaban limpios, y la habitación brillante. Nunca noté nada denunciable, ni tuve conocimiento de los supuestos malos tratos o de que fuese una residencia clandestina», de lo contrario «me habría convertido en cómplice», dijo. Rodríguez, que indicó que «antesdeayer (el viernes para el lector) fue cuando me enteré de que había cosas raras», explicó que atendía a los acogidos «como su médico de cabecera. No podía decir que no a la entrada de enfermos en mi cupo, y era mi deber reconocerlos», apuntó. Además, añadió que no le vinculaba ningún contrato con el geriátrico y que, salvo las urgencias, visitaba a los internos en ratos libres de los sábados o domingos. Rodríguez explicó que había permanecido «retenido desde las siete de la tarde (del viernes) hasta las ocho de la mañana (del sábado), en que me llevaron al juzgado para ser interrogado. Dormí en el calabozo. Después la jueza se disculpó conmigo», aseguró. «Flaco favor el que me hicieron», añadió en referencia al matrimonio que gestionaba la residencia, «lo que menos podía imaginar era que me llevaría la Guardia Civil. Parece una pesadilla», señaló. El facultativo, que dijo residir en un piso de alquiler cercano al geriátrico, apuntó también que «si se llega a celebrar un juicio me presentaré como testigo, igual que la enfermera que atendía el cupo mío. Yo no he ido a la cárcel», indicó. Indicó que hace un tiempo solicitó a lo que era el Insalud «que me quitase la exclusividad para trabajar fuera», motivo por el cual atendía, entre otras de la zona, la residencia cerrada. Rodríguez aseguró que su única intención al hacerse cargo de la salud de los ancianos «era hacer un bien, porque se me parte el corazón cuando veo a una persona mayor que se encuentra mal», dijo. Además, apuntó que su principal deseo en la actualidad era olvidarse de ese tema, por sus cinco hijos. El facultativo añadió que nadie más que él podía atender a los internos. «Había otro médico, pero no quería encargarse de las residencias», aseguró. Confirmó que «dos chicas» llegaron a trabajar en el geriátrico.