«Está bien vivir en el pueblo, pero no a costa de la calidad de vida»
«Los políticos llevan años hablando de desarrollo rural y nadie puede explicar lo que es, ni mucho menos vender ningún éxito, y ahora se suman al carro de luchar contra la despoblación, y hablan de ello los que se han ido, porque los primeros que abandonaron los pueblos fueron los intelectuales: los médicos, los veterinarios, los practicantes, los maestros y ahora los curas», reprochó ayer el presidente de Ugal-UPA, Matías Llorente, quien exige que la opinión de quienes siguen viviendo en los pueblos sea tenida en cuenta a la hora de definir las medidas para evitar que los pueblos se despueblen por completo. «Está muy bien vivir en el pueblo, pero no a costa de la calidad de vida», advierte Matías Llorente, que denuncia la falta de infraestructuras, oferta de ocio y cultura y servicios en el medio rural, tales como las nuevas tecnologías, a las que no tienen acceso los más de 600 pueblos leoneses que aún tienen líneas telefónicas Trac no aptas para Internet. Otro gran problema del desarrollo rural es, según Llorente, la cultura urbanita que se impone a los pueblos, con «la gente que vuelve al pueblo el fin de semana y les molestan los establos y hasta el canto del gallo al amanecer», denuncia, o las legislaciones que entorpecen el asentamiento de nuevos agricultores y ganaderos con fuertes restricciones para las nuevas infraestructuras, arrendamientos a corto plazo o cupos de producción inaccesibles.