Leonés, catedrático de Dirección Internacional de la Empresa de la Universidad de Pensilvania
'La universidad pública española produce un 5% de profesionales excelentes'
El prestigioso investigador de la Wharton School, la escuela de negocios más reconocida del mundo, ofrece esta tarde la charla de clausura del MBA de l

El leonés Mauro Guillén es catedrático en la Wharton School
A sus 38 años, el leonés Mauro Guillén es catedrático en la Wharton School de la Universidad de Pensilvania, la escuela de negocios más reconocida de los Estados Unidos, y esta tarde pronunciará en la antigua Escuela de Comercio (parque de San Francisco) una conferencia sobre la expansión inetrnacional de la empresa española para clausuarar el MBA de la Universidad de León. ¿Le mantiene el pulso a León desde Pensilvania? Sí. Soy leonés, estudié en los Maristas y el último año del Bachillerato en el instituto Padre Isla y mis padres viven en León, de modo que estoy en contacto con León. ¿Y cómo ve a la provincia? Bueno, hay un poco de pesimismo sobre todo por algunas grandes empresas que ya no les va tan bien, pero por otra parte la nota de optimismo es que León como provincia sí va creciendo más que la media en España, y desde luego le va mejor que a otras provincias limítrofes, como Asturias, que lleva prácticamente treinta años de declive. Lo que sí es cierto es que mucha gente de León se va a estudiar fuera y ya no vuelve; hay un éxodo de la gente mejor preparada que es un reflejo de la falta relativa de inversiones. ¿Pero no se confía demasiado en que las iniciativas que cambien esta situación vengan de fuera? Claro, eso es cierto. Hay muy pocas empresas que se hayan originado en León y hayan crecido mucho, y eso es algo que pasa en otros muchos lugares de España y de Europa, que han sido más bien receptores de empresarios y receptores de capital. En las empresas simbólicas de León de toda la vida, como Elosúa, que era una empresa leonesa, los empresarios no eran sin embargo leoneses, eran sobre todo vascos. Es cierto que hay una incercia histórica en términos de dependencia de otras partes de España. Donde sí veo un mayor dinamismo es en El Bierzo, sobre todo en el sector agroalimentario. ¿Un investigador que ha pasado por la Wharton School, el MIT de Boston, Yale, Princeton... las mejores escuelas de negocios del mundo, nucna ha sentido el gusanillo de crear una empresa? Yo tengo una vocación de ser profesor de universidad e investigador, y esa es una actividad que si realmente la quieres hacer bien, exige atención a tiempo completo. El mundo científico y el conocimiento en estos momentos es tan complejo y tan amplio, que si no estás constantemente leyendo, asistiendo a congresos y tratando de estar al día, te quedas atrás. Es muy difícil compaginar el ser un investigador puntero a nivel mundial con cualquier otra actividad, porque el conocimiento avanza a un ritmo tan alto, que si te dedicas a cualquier otra cosa no tienes tiempo como para poder mantenerte en la cresta de la ola. Ahora bien, sí que tengo ideas para montar empresas; lo que normalmente hago es darles las ideas a mis alumnos, y hay algunos de ellos sí que las ponen en práctica. ¿Cómo surge su vinculación con el MBA de la Universidad de León? Mariano Nieto (catedrático de Organización de Empresas en León) y yo nos conocemos de asistir a congresos, y cuando supo que yo iba a estar este año en Madrid me invitó a hacer algo en León, lo que me pareció perfecto, así que hablaré sobre la empresa multinacional española en la clausura del MBA de este año y en primavera seguramente iré dos o tres días para dar unas clases a la nueva promoción como profesor invitado. Hablando de los MBA, usted está en la que posiblemente sea la escuela de negocios más prestigiosa del mundo, pero ¿no da la impresión de que hasta los estancos van a acabar por ofrecer también este tipo de máster? Hay muchos programas que se ofrecen por instituciones muy distintas, lo que provoca que haya unas diferencias de calidad muy fuertes. Hay un «boom» enorme que ha venido un poco a menos con la recesión de los últimos años, pero lo que pasa es que el mundo de la empresa demanda cada vez más profesionales cualificados, y lo que consiguen hacer bien los programas MBA es que preparan a profesionales de distintos campos y les ofrecen las herramientas para dirigir una empresa. Hay una demanda muy fuerte; para hacerse una idea, en mi escuela, en Wharton, recibimos 9.000 solicitudes al año y cada promoción es de 800 alumnos, y eso mismo ocurre con otras treinta o cuarenta escuelas en los Estados Unidos. ¿En Estados Unidos también surgen tantos programas MBA? Sí, como los champiñones cuando llueve. Me falla la memoria, pero es posible que en Estados Unidos haya 3.000 ó 4.000 programas MBA distintos, y como se puede imaginar, los cien o los doscientos mejores son muy buenos, pero a medida que vas bajando, la cosa se va poniendo cada vez peor. Hay un poco de inflación y deterioro de la calidad, pero por otra parte, en las buenas instituciones que ofrecen MBA, pues estos programas son de muy buena calidad. ¿Cómo ve la calidad de la universidad pública española? Pues yo creo que cada vez mejor; yo mismo soy un producto de la universidad pública española; me licencié en Ciencias Económicas por la Universidad de Oviedo, porque cuando yo estudié todavía no había Económicas en León. La universidad pública española está mejorando mucho, y eso lo vemos en indicadores objetivos de calidad últimamente, aunque evidentemente le faltan recursos, pero yo creo que es una universidad que ofrece una formación sólida al estudiante que realmente está interesado en trabajar. De las universidades públicas españolas sale gente muy bien preparada, lo que pasa es que suelen ser los estudiantes que realmente se preocupan, los que sacan buena nota, mientras que hay otra gran masa que van renqueando y finalmente se licencian, que pueden llegar a ser buenos profesionales, pero que no son el mejor producto de la universidad pública española. ¿Y cómo podría mejorar? Lo que aún falta en España es un poco de competencia entre las universidades. En estos momentos la gente normalmente va a estudiar a la universidad que le queda más cerca, y todavía no ocurre que un estudiante que saca buenas notas se plantee cual es la mejor facultad de España para la carrera que le interesa, y yo creo que esto no ocurre por dos cosas fundamentalmente: la primera, porque hay poca información, todavía hay poca transparencia sobre cuales son los mejores sitios para estudiar determinadas especialidades, y en segundo lugar, porque falta movilidad, falta quizás un sistema de becas bien organizado para que los mejores estudiantes vayan a los mejores sitios. ¿Un licenciado por la Universidad de León podría codearse con los de Wharton o Harvard? Por supuesto; yo conozco a algunos licenciados de la Universidad de León que están en Madrid o fuera de España en puestos importantes, y no creo que se deban sentir en inferioridad de condiciones frente a los de otras universidades. Lo que pasa de nuevo es que esos casos que yo conozco son los que sacaban las mejores notas, porque el sistema español de universidad pública produce un cinco por ciento de profesionales excelentes, que sale para arriba tarde o temprano. Precisamente lo que hay que conseguir es que cada vez más la formación de la universidad sea de calidad no solamente para el cinco por ciento de arriba, sino para el mayor porcentaje posible, porque el mayor recurso que se puede tener en la economía global es el capital humano, y por eso la mejor apuesta que puede hacer León por su futuro es invertir en educación. Del Padre Isla a Yale El historial académico de Mauro Guillén es de vértigo, máxime con sólo 38 años. Tras esturiar el Bachillerato en León, en el colegio de los Maristas y el instituto Padre Isla, este leonés se doctoró en Economía por la Universidad de Oviedo y posteriormente en Sociología por Yale. A partir de aquí pasa como investigador por muchas de las principales universidades americanas y sus artículos han aparecido en las revistas científicas más prestigiosas del mundo.