Coge aire...
Esta es la técnica de la respiración profunda, que te enseñará a inspirar y espirar de forma correcta, condición fundamental para estar relajado: 1 Aunque este ejercicio puede practicarse en distintas posiciones, la más recomendable es tumbado, con las rodillas dobladas. 2 Coloca una mano sobre el abdomen (vientre) y otra sobre el tórax (pecho). 3 Coge aire, lenta y profundamente, por la nariz y hazlo llegar hasta el abdomen levantando la mano que tienes colocada sobre él. El tórax se moverá sólo un poco y a la vez que el abdomen. 4 Vuelve a inhalar aire por la nariz y sácalo por la boca haciendo un ruido suave y relajante, como el viento. Así, tu boca y tu lengua se relajarán. Haz respiraciones largas, lentas y profundas que eleven y bajen el abdomen, y fíjate en la sensación de relajación que te produce cada vez que respiras. 5 Este ejercicio debe durar de 5 a 10 minutos, y puedes hacerlo una o dos veces al día durante algunas semanas. Una vez que lo domines, podrás ponerlo en práctica en cualquier posición (sentado, de pie o acostado) y en las situaciones que te creen ansiedad. Verás el resultado.