Un ganadero de Oteruelo de la Vega puede perder su rebaño por «scrapie»

Una parte de la cabaña que podría ser sacrificada
La Junta de Castilla y León ordenará «casi con toda seguridad» el sacrificio de unas mil cabezas de ovino, pertenecientes a un ganadero vecino de Oteruelo de la Vega (término municipal de Soto de la Vega), al haber detectado la enfermedad de scrapie o tembladera, de carácter contagiosa y de declaración obligatoria, según informó ayer el departamento de prensa de la delegación de León. Se da la circunstancia de que este ganadero mantiene su cabaña en tres pueblos diferentes (Oteruelo, el vecino Vecilla de la Vega y Magaz de Cepeda, este último en las cercanías de Astorga). Desde la delegación de la Junta en León se aseguraba ayer que de momento sólo falta que una orden de la Consejería de Agricultura y Ganadería disponga el sacrificio de los animales para que sean trasladados de sus majadas a un matadero y, posteriormente, sean destruidos los cadáveres. El ganadero -que responde a las iniciales R.F., y que se negó ayer a realizar declaraciones sobre el caso, a falta de la orden citada y al considerar que «todas las noticias que se publiquen relativas al caso dañarán al sector»- recibirá una indemnización por la pérdida de su cabaña. El pueblo busca arrendatario Por otra parte, en la noche del pasado lunes se reunían en Concejo Abierto los vecinos de Oteruelo de la Vega, convocados por el pedáneo de la localidad, ya que las cabezas de ovino del ganadero afectado utilizaban los pastos comunales del pueblo en régimen de arrendamiento, lo que suponía unos ingresos de alrededor de 4.800 euros anuales. La convocatoria se podía ver aún ayer en un tablón de anuncios del pueblo. El presidente de la Junta Vecinal, Lorenzo Castro, a preguntas de este periódico manifestó ayer que en el concejo «se expuso al pueblo que a este señor le van a dejar sin ovejas y, por tanto, dejará de utilizar los pastos. Por esta razón se decidió cobrarle este año proporcionalmente al uso que ha hecho y, como es lógico, buscar otro ganadero que quiera alquilar los pastos». Castro considera que será difícil encontrar un nuevo arrendatario para estos terrenos comunales y que, en todo caso, podría alquilarlos «algún ganadero de los pueblos de al lado». Castro apuntó que los vecinos del pueblo han sentido la mala noticia del ganadero, porque «se trata de un vecino que lleva unos veinte años viviendo en el pueblo».