Diario de León

El recinto atrae tanto a patinadores como a curiosos que disfrutan con las piruetas ajenas

La pista de hielo se consolida como lugar de ocio con mil usuarios al día

Las instalaciones no han registrado accidentes con heridos, gracias a las medidas de seguridad

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Lida Enríquez - león
León

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La pista de hielo situada en el aparcamiento de San Pedro, detrás de la Catedral, ha cosechado un éxito rotundo de público. Y es que, aunque no es la primera vez que León cuenta con una actividad de este tipo, el hecho de que la pista sea cubierta ha influido mucho en que los leoneses se animaran a disfrutar del hielo en Navidades. El responsable de las instalaciones, Juan Carlos Fernández, afirmó que «cerca de 1.000 personas por día se acercaron hasta la pista, bien para patinar o simplemente para ver como lo hacían otros». Pese al frío que hace dentro de las instalaciones, 12 grados incrementados por la sensación que produce ver el hielo seco y duro, «muchos ancianos han venido durante las tardes a contemplar a los patinadores», apuntó Fernández. La pista, que se abrió el pasado día 24 de diciembre, ya ha conseguido alcanzar un récord de asistencia: el día 27 se dieron cita 700 patinadores. «Los que más han venido son los niños, que normalmente vienen acompañados de sus padres -precisa Fernández-. Los cuales una vez que comprueban que las medidas de seguridad son amplías, dejan venir a sus hijos solos, siempre que tengan edad para ello, ya que aquí se pude patinar desde los cuatro años». Que la pista ha tenido buena aceptación es un hecho, entre sus visitantes están turistas que aprovechando su estancia en la ciudad participaron en la actividad. «Esta pista ya estuvo en otras ciudades de la comunidad, y se han dado varios casos de familias enteras de Valladolid o Salamanca que se han acercado hasta León para patinar, algo que ya pudieron hacer en su ciudad», comentó el responsable de la instalación. Las medidas de seguridad y la calidad de las instalaciones son los dos ingredientes para que todo aquél que prueba una vez la pista, repita. Ni huesos rotos, ni esguinces, sólo alguna que otra magulladura, pero según Fernández, en las casi tres semanas que lleva funcionando la pista en León, del botiquín sólo se han utilizado dos tiritas, para las rozaduras producidas por los patines. Hasta que el cuerpo aguante Y es que en la pista hay de todo para poder pasar una tarde diferente y divertida. El precio de la entrada incluye, además de los patines, una consumición. El límite de tiempo es hasta que el cuerpo aguante, aunque si hay mucha gente, este se fija en una hora, suficiente para poder sudar «la gota gorda» pese al frío hielo. Las recomendaciones generales para poder patinar sin lesionarse son pocas y la gente las cumple. «El que se hace daño es el que sabe patinar e intenta hacer piruetas, por ejemplo. Las personas que no saben son bastante moderadas y de ahí que no haya apenas accidentes», afirmó Fernández. La colocación de los patines, es muy importante, ya que elimina el riesgo de accidentes: los cordones no se deben apretar y deben estar atados hasta arriba. Además es recomendable el uso de guantes, sobre todo para los más pequeños. Patines y consumición La entrada a la pista incluye los patines, que entregan en un mostrador, y una consumición. La tardanza en abrir las instalaciones, que en un principio se iban a inaugurar durante el pasado puente de la Constitución, generó cierta polémica, que los responsables aclaran asegurando que fue debido al cambio de normativa de la Junta de Castilla y León.

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