Diario de León

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Un mundo sin basuras Medio ambiente Tratamiento de basura

2º ESO

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León

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Como ya sabemos, el reciclaje es muy importante para todos. Hay varios contenedores diferentes, uno para cada cosa. Para la comida, los plásticos, el papel y el cartón, vidrio... Lea lo que le ocurrió a este niño y sabrá lo importantísimo que es esto para el medio ambiente: Un día, Juan, un niño de ocho años muy despierto, fue a hacer un recado que su madre le pidió. Una vez que llegó al supermercado sacó la lista de la compra que llevaba en su bolsillo. Le ponía: un refresco de limonada, una bolsa de patatas fritas, un kilo de manzanas y chocolate. Cuando salió del supermercado con toda la compra hecha, tenía hambre y por el camino fue abriendo el refresco de limonada, lo terminó y tiró la lata al suelo. Después, abrió las patatas fritas, las terminó y tiró la bolsa al suelo. Más tarde, cogió la tableta de chocolate, la comió, y un señor que iba conduciendo un camión de basura le vio tirar el envoltorio al suelo. El hombre se bajó del camión y le dijo: niño, ¿sabes que esas basuras que has tirado deberían de estar en los contenedores? Juan miró hacia atrás y vio por todo el camino papeles, latas y bolsas y le dijo: ¡señor, a mi no me importa que esas basuras deban de estar en los contenedores!. Pues a mí sí -respondió el basurero y añadió- ven y te mostraré cómo toda la gente que tira sus basuras al suelo, luego sale perjudicado él mismo- y le llevó al río. -¿Ves todas estas basuras que hay en el río? -Sí, dijo Juan pensando «a mí qué más me da». -Pues esas basuras llegan al mar y luego las comen los peces y esos peces que enferman luego te los comes tú. ¿sabes por qué es imprescindible para todos reciclar papel y cartón? Porque de los árboles se extrae el papel y si talamos todos los árboles, acabaremos con la naturaleza, con nuestro oxígeno, porque piensa que las plantas nos dan el oxígeno que necesitamos para respirar. Si te das cuenta, la naturaleza te da todo lo que quieres, pero la estamos estropeando, tú, yo, todos, y seguimos estropeándola nos quedaremos sin ella por eso si tiras papeles al suelo te perjudicarás a ti mismo, ¿te ha quedado claro? -Sí, dijo Juan en tono de arrepentimiento volvió a casa y jamás tiro un papel al suelo. Con este relato, os habréis dado cuenta lo importante que es el medio ambiente para nosotros y cómo lo estropeamos. El reciclaje es un medio muy importante que evita la tala de árboles y la contaminación del planeta, por eso tenemos que llevar cada basura a su contenedor. Intentemos no «manchar» más a la naturaleza y conseguiremos UN MUNDO SIN BASURAS Era un lunes, como tantos otros. Me levanté y abrí la cortina para ver el nuevo día. Sentía un fuerte dolor de cabeza y me dirigí al armario del baño donde guardábamos los medicamentos. Al extraer el analgésico vi que estaba caducado, me sorprendió y después se lo comenté a mi madre, quien me dijo que en las farmacias existen unos depósitos donde almacenar las pastillas y demás y así no tomar medicamentos que puedan sentar mal. Cuando mi dolor cesó, encendí mi walkman y comprobé que las pilas estaban agotadas, entonces cogí otras dos que se encontraban encima de la estantería y se las puso. Pero las otras pilas quedaron en un rincón de la habitación. Al salir de mi cuarto, vi un folleto en el que se decía que existen unos contenedores para depositar las pilas que no sirven. Más tarde, entré en la cocina, observé la bolsa de la basura y estaban el vidrio, el plástico y el cartón, junto con los desechos orgánicos. Y me acordé de un anuncio que continuamente repetían en la televisión y en la radio. Hablaba sobre el reciclaje de las distintas basuras. Al día siguiente, después de comer, recogí las sobras y las deposité en los debidos recipientes que había destinado para ello. Coloqué la comida en uno de color rojo, el plástico de las botellas en el amarillo y el vidrio en el verde. Mis padres, orgullosos de mí, me dijeron que lo que había hecho era muy importante y así nos dimos cuenta de que, si mi familia y yo todos los días hacíamos aquello, podríamos ayudar mucho a la humanidad, aunque grano no hace granero, pero ayuda al compañero... Por esto, fuimos conscientes de que reciclar, contribuye a una forma mejor de vivir y para que nuestra Tierra se convierta en un lugar habitable, dentro de muchas generaciones. El próximo lunes, y los demás días, seguiré participando en tan excelente causa. Esta historia me sucedió una calurosa tarde de verano, una de las peores de toda mi vida. Una chica de unos quince años me sacó de mi casa, el supermercado, pero hay una cosa que no os he dicho, me voy a presentar, soy una botella de cristal de litro y medio y el contenido que llevo dentro de mí es Coca-Cola. Esa chica me llevó a un parque, allí se encontró con unos amigos, estuvieron toda la tarde en el parque y al marcharse, después de acabar de beber la Coca-Cola, esta chica me dejó sola y abandonada en la acera, a dos pasos de mi segunda casa, el contenedor de vidrio, ese que es de color verde y un poco gordete: «Vaga, grité nada más dejarme. Por no andar un poco me dejas aquí sola y pasando un frío...» Pero lógicamente, nadie me oyó, excepto un gran amigo mío, al que conocí en un gran huracán, el viento. Esa tarde, sobre las ocho, el sol se fue apagando y empezó un aire tremendo, y gracias a él, yo me fui moviendo poco a poco y sin que la chica que me había comprado se diera cuenta, la fui siguiendo arrastrada por el aire. Ella entró en su casa y yo me quedé en la puerta del jardín. A la tarde siguiente, la misma chica volvió a ir al supermercado y compró otra botella de Coca-Cola, una hermana mía. Al cabo de unos días, la puerta del jardín no pasó desapercibida, había veinte botellas. La madre de la chica le dijo: «¡Pero hija! ¿Qué es esto?» ­-Deben ser las botellas que he ido dejando en la acera del parque -¡Pero hija!, volvió a decir la madre, ¿por qué no las tiraste en el contenedor del vidrio o las reciclaste? -No me había dado cuenta de eso. Gracias a la madre de esta niña, mis hermanas y yo servimos para otras cosas: nos puso de adornos en su casa, nos recicló y nos usó para echar agua dentro de nosotras, y otras las tiró, pero no en la acero, nos tiró en nuestro contenedor. Así que cuando tú me compres, no se te ocurra tirarme al suelo: «RECÍCLAME O MÉTEME EN MI GRAN CONTENEDOR».

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