Cincuenta países exigen que se restrinja el uso de compuestos tóxicos
Contaminación peligrosa
Ni España ni EE.UU. se encuentran adheridos al Tratado de Estocolmo sobre sustancias nocivas

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¿Te imaginas un agente contaminante capaz de debilitar sistemas inmunes de ballena s y osos polares y de contaminar al mismo tiempo fuentes alimenticias de comunidades humanas?, ¿te imaginas que sea capaz de viajar a grandes distancias no sólo en el espacio, sino también en el tiempo, hacia el futuro? Parece el terrorífico argumento de una película de ciencia-ficción, que termina con los títulos de crédito, pero no es así. Este tipo de terror está entre nosotros y tiene nombre: contaminantes orgánicos persistentes (COP). Quizás no hayas oído hablar nunca de ellos, aunque probablemente sí te suenen los PCB (bifenilos policlorados), las dioxinas o los pesticidas severos. Si no es así, no te olvides de ellos. Es probable que de ahora en adelante te los encuentres al abrir este periódico. Desde hace tres años, los países se vienen adhiriendo al tratado de Estocolmo sobre sustancias químicas tóxicas. Estos días la firma de Francia ha elevado a 50 el número de países que respaldan que ese tratado tenga carácter de Ley internacional. En la web de WWF sobre convenciones globales de químicos tóxicos puede encontrarse la información: www.panda.org/toxics/ratify . Su intención es prohibir o restringir severamente el uso de algunas de las sustancias químicas más peligrosas que existen en el mundo. Los contaminantes orgánicos persistentes con sustancias químicas peligrosas porque: uno, son altamente tóxicas; dos, son compuestos que resisten procesos normales de degradación, es decir, son persistentes; tres, se acumulan en la grasa del cuerpo humano, mamíferos marinos y otros animales, y son transferidos de la madre al feto; y cuatro, pueden viajar grandes distancias a través de corrientes de agua y del viento. Inclusive pequeñas cantidades de COP pueden ocasionar daños al sistema nervioso, causar enfermedades en sistemas inmunes, desórdenes en la reproducción y el desarrollo y diversos tipos de cáncer. Estados Unidos está notoriamente ausente de la lista de países miembros de la convención, a pesar de ser uno de los mayores productores mundiales de ese tipo de contiminación. Tampoco España figura en la lista de esos 50 estados. La fuerza de las dioxinas Las dioxinas son muy estables. Permanencen en el aire, el agua y el suelo cientos de años. Apenas existen en la naturaleza, por lo que los seres vivos no han desarrollado métodos para metabolizarlas y detoxificarlas. Son más solubles en grasas que en agua, por lo que tienden a bioacumularse (migran desde el ambiente a los tejidos de los seres vivos).