Sindicatos, municipios mineros y patronal reclaman que Industria les reúna de forma inmediata
Las cuencas rechazan las intenciones de Montilla y piden un plan hasta el 2012
Exigen el cumplimiento del actual y negociar luego otro siguiendo el modelo alemán Los alcaldes exigen
Las cuencas mineras esperaban que los primeros pasos del nuevo Gobierno central fueran otros. Sindicatos, municipios y patronal mostraron ayer sorpresa, rechazo y cuando menos renuencia a la intención anunciada del ministro de Industria, José Montilla, de negociar uno nuevo del 2004 al 2007 y derogar el actual Plan del carbón (1998-2005) sin esperar a que expire. Su intención es adaptarlo en lo que afecta a las minas y a su futuro a las normas de la UE, y conseguir así su aprobación por la Comisión Europea (ahora no lo está y hay un expediente abierto por posible irregularidad y falta de comunicación y claridad en la concesión de ayudas); además de dar un giro al desarrollo alternativo (infraestructuras, subvención al nuevo empleo e industria y formación) para lograr crear más empleo del que se destruye en las minas. El secretario regional de FIA-UGT, Manuel López, atribuye a la falta de conocimiento aún del sector las intenciones de Montilla. «Por ahí no vamos a pasar, hay que cumplir el plan en los términos comprometidos y la referencia del 2007 no vale cuando el reglamento europeo va al 2010; aquí, como a acaba de hacer Alemania, hay que pactar uno al menos hasta el 2012», señala, para reclamar reunión inmediata de todos los implicados y reiterarle al ministro que lo primero que tiene que hacer es solventar la reserva estratégica de inmediato como pide Bruselas y superar el expediente abierto para que las minas no se vean obligadas a devolver las ayudas del 2003 y 2004 y, por tanto, cerrar. Por su parte, Alberto González, de CC.OO. añadió a los argumentos de su homólogo que «no hay nada que renegociar» y sí comenzar a trabajar, incluso pidiendo una moratoria de tres meses al menos para fijar la reserva con tiempo y criterio suficiente para estabilizar el sector a largo plazo. También reclama un plan como el alemán, del 2006 al 2012 y reniega de cualquier posibilidad de derogar el actual: «Si valía con otro Gobierno tiene que valer ahora». No ve justificación para ello y cree que se transmitiría a las cuencas más incertidumbres aún. Advierte que había buenas expectativas con el nuevo Gobierno y que los «apuros» y los temores de decisiones unilaterales sorprenden. Por eso reclama también reuniones cuanto antes con los interlocutores ministeriales del sector y el propio Montilla.