Una mañana entre la muchedumbre
El patrón une ciudad y campo

Un carro engalanado por las calles del casco histórico
Los carros engalanados tirados por vacas, burros y caballos acompañados de los pendones llenaron de color e historia las calles de León durante la recreación de la ceremonia de Las Cantaderas. Este año se registró un récord de participación con 105 pendones y 35 carros engalanados procedentes de diversas localidades de la provincia. Las gigantes enseñas iniciaron su recorrido en el paseo de Papalaguinda hasta la plaza de Regla, encabezando esta comitiva el pendón de Valdefresno de la Sobarriba que data del siglo XVII. Le siguió, el de La Virgen del Camino y los pertencientes a los ayuntamientos del Voto. Detrás se situaron el resto de los símbolos de tela. Los portadores de los pendones demostraron a lo largo del recorrido todo tipo de habilidades con los tremendos mástiles y las banderolas, como encaramándose por el mástil, o llevarlo por cualquier parte del cuerpo. Estas destrezas arrancaron numerosos aplausos del público concentrado por las calles de la ciudad. Los orígenes de los carros engalanados se remontan cuando los habitantes de León y de los pueblos de su alfoz se acercaban a celebrar el día de San Froilán al santuario de La Virgen del Camino. Con la aparición en el siglo XX de los coches y otros medios de locomoción, los carros quedaron relegados a un segundo plano. Hace unos años el Ayuntamiento de León decidió recuperar esta tradición e instauró el concurso de Carros Engalanados, que tiene lugar junto con Las Cantaderas, el domingo anterior a la festividad de San Froilán. La concentración y el punto de partida de los carros engalanados fue en la plaza de Santo Martino, tras recorrer varias calles llegaron a la plaza de Regla, donde se juntaron con los pendones, las Cantaderas y los miembros de la corporación municipal. Desde la Catedral prosiguieron todos el itinerario por las calles del casco histórico, para concluir este festejo en la plaza del Grano. Preparativos La preparación de estos carros engalanados, en muchos casos lleva más de un mes, ya que hay que encontrar antigüedades para decorarlos. Aunque lo más difícil es encontrar vacas, que tiren de ellos, ya que son muy pocos los ganaderos de León, que crían estos animales junto a otras especies como los burros. Al finalizar su trayecto y tras las deliberaciones del jurado, se da a conocer el nombre de los ganadores de este concurso de carros engalanados. Cada año el nivel y el esfuerzo de los participantes vestidos con los trajes tradicionales es mayor. En las fiestas de San Froilán no pueden faltar, la morcilla y el chorizo, acompañado de un vino de la tierra. En la plaza del Grano se situaron ayer varios puestos en los que se podían degustar estos manjares típicos y fueron muchos los que no se privaron de llevar a su boca estos manjares. Lo destacado de esta jornada festiva fue el buen tiempo y la alta participación de público. Los grupos de dulzaineros y tamborileros y de bailes regionales amenizaron estos festejos.