| Reportaje | Educación en ruta |

Profesores con muchos kilómetros

Los maestros itinerantes imparten ciertas asignaturas en los colegios rurales y tienen que desplazarse en pocos minutos de un centro a otro, por lo que viven pendientes del reloj

Publicado por
Ana Gil - león
León

Creado:

Actualizado:

El mundo rural presenta, la mayoría de las veces, unas características muy diferentes a las de la ciudad. Además del medio de vida, la educación también difiere de la que se imparte en los centros urbanos. Uno de esos aspectos es el profesor itinerante. Este tipo de maestros trabajan en los CRA que hay distribuídos por la provincia y se encargan de impartir asignaturas que no son materia de los profesores titulares de cada una de las aulas unitarias que lo componen. Sus asignaturas son Educación Física, Religión o Inglés, además de aquellos que sirven de apoyo para los niños que presentan necesidades educativas especiales. Luci Gaitero es una de los siete profesores itinerantes con los que cuenta el CRA de Villacedré, que está formado por ocho aulas unitarias de las que ella se encarga de impartir Educación Física en tres (Villacedré, Montejos del Camino, Robledo y San Miguel) y otro compañero del resto. Lleva diez cursos como profesora itinerante y le gusta su trabajo porque «te da la satisfacción de enseñar a los niños y de ver cómo aprenden». Con su coche recorre un radio máximo de 15 kilómetros de la cabecera y reconoce vivir pendiente del reloj, «tengo diez minutos para ir de un aula a otra y eso es algo que estresa mucho», asegura. La mayoría de los itinerantes se consideran discriminados con respecto al resto de maestros, ya que piensan que la administración no les tiene suficientemente valorados. Cada uno aporta su propio coche y lo que se les paga por kilómetro no cubre todos los gastos. Para Luci es algo que no compensa, «ni a nivel económico, ni a nivel personal, ni mucho menos en cuanto a compensación horaria», sentencia. Además, el poco tiempo que pasan en cada una de las aulas unitarias de los colegios no les permite integrarse con el resto de profesores, pues el tiempo apremia y su misión es montar en su coche hacia el próximo destino. Una relación más estrecha Sin embargo, a pesar de estos inconvenientes, la labor de los profesores itinerantes también tiene sus puntos buenos. «Trabajamos con pocos niños, lo que nos permite estar más cerca de ellos y tener una relación más estrecha y mejor, lo que ayuda a evitar conflictos», comenta Luci. Para esta veterana maestra otro de los puntos negativos es el cambio contínuo al que están sometidos los itinerantes. «Te hace pensar que tu trabajo no cala tan fuerte en los niños como el de un profesor normal, porque hay muchos cortes entre maestro y alumno». La jornada laboral Luci comienza su jornada de trabajo a las 9.30 horas en el aula unitaria que le toque ese día. La clase empieza con una reunión entre todos para poner en común lo que cada uno quiere hacer cada día. «En mis clases los niños tienen mucho que decir, no se limitan sólo a hacer lo que yo digo», explica Gaitero. Tras el desarrollo de los juegos y actividades previstos, el punto final lo pone la relajación. Una vez terminada la clase, es el momento de subirse al coche y encaminarse al siguiente destino para enseñar a otros niños a jugar entre ellos y a inculcarles el valor de la Educación Física.

Cargando contenidos...