Diario de León

El alcalde recibe la Bandera de Honor del Consejo de Europa como «contribución a sus esfuerzos»

León suma su apoyo para construir el futuro del continente europeo

La enseña otorgada impulsa a la capital a «seguir su camino y no cejar en su empeño»

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A. Caballero - león
León

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Para aprovechar que la Legio VII pasó por el continente en el que las glaciaciones dejaron la foto del meteosat actual -en aquel tiempo sujeto bajo el nombre de Imperio Romano- al Consejo de Europa se le ocurrió ayer izar en el balcón del antiguo consistorio de la capital leonesa la Bandera de Honor del organismo. Por aquello de que los legionarios que fundaron la polis en otro tiempo contribuyeron a crear una identidad y que los actuales poseedores del bastón del mando han seguido los mismos pasos -hacia adelante, según refrendaron los responsables del edificio municipal- hay en estos momentos sobre la plaza de San Marcelo cuatro banderas: la leonesa, la española, la ajedrezada de la comunidad y la comunitaria de las doce estrellas, adornada con ribetes dorados; amén de la anterior a 1936, que ocupa con color morado uno de los rojos constitucionales en la sede de Izquierda Republicana. El distintivo premia el papel leonés como piedra de sustento de «las profundidades históricas europeas», algo que se encargó de recordar el presidente de la Comisión de Patrimonio, Cultura y Educación del Consejo de Europa, Lluis María de Puig, depositario en prenda de la enseña antes de pasar a manos de Francisco Fernández, alcalde de León. Puig aseguró que la bandera es «una justa recompensa en reconocimiento de los esfuerzos de León por promover la unión y el entendimiento entre los pueblos de Europa», algo que la iguala «con pueblos como Cracovia, Aquisgrán o Kiev». El mandatario internacional abominó de una visión retrógrada de la institución y quiso poner especial énfasis en el galardón de la ciudad como instrumento «para poder construir el futuro de Europa», que la acerque a lo que representa el mapa geográfico y no sólo a la construcción de una mesa construida a partir del Tratado de Roma. El acento más internacional de la ceremonia de entrega de la Bandera de Honor del Consejo de Europa corrió a cargo de Renzo Gubert, miembro parlamentario del organismo, que alabó «el constante empeño de la ciudad de León en la construcción de Europa», a la vez que la espoleó para «seguir en el mismo camino y no cejar en su iniciativa». Gubert paseó su alocución por la historia del Consejo de Europa y lanzó un vaticinio en el que poder basar la identidad de un conjunto, justo en el momento en el que la globalización amenaza con fagocitar el espacio de los estados: «El camino de la construcción de Europa es largo y difícil, pero no será posible sin el empeño de pueblos como León. ¡Viva León y viva el pueblo europeo!».

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