Polvo era y se reconvirtió
El Palacio de Don Gutierre se reinaugurará mañana, dos años después de que se derrumbara, como símbolo de revitalización de una zona histórica que no quiere perder su esencia
Mañana se cumplen dos años desde que el Palacio de Don Gutierre diera la última voz de atención. Llegó el 20 de noviembre del 2002 y se vino abajo; en ese momento. Pero no de repente. Tiempo para la rasga de vestiduras y el rezo fariseo. Entre todos lo mataron, aunque él solo se murió. Entonces, a aquél barrio que era ya más húmedo que histórico se le perdió una atalaya. Y no supo desde dónde mirarse, al tiempo que los vecinos que no se habían ido empezaron a pensárselo y los que mantenían sus comercios liquidaban mercancías. Había demasiado polvo para no sacar cenizas como rédito. Mañana, cuando se cumplen dos años desde que alzara la voz, Don Gutierre se estrena de nuevo, tres millones de euros después, como intento de simbolizar el resurgimiento de la zona. «Su objetivo será el de coordinar y vertebrar toda la actividad del casco histórico», aseguró ayer Ibán García del Blanco en la presentación de los fastos de reapertura. El proyecto habilita la primera planta para que se asiente la oficina del Área de Rehabilitación Integral (ARI) y la comisaría de policía; en la segunda planta, se dispondrá una gran sala de exposiciones; y más arriba se instalará el Medialab, un instituto de cultura intermedia para la promoción y creación de artistas con sitio para las nuevas tecnologías; y también cabrán las asociaciones de vecinos de la zona (que contarán asimismo con un departamento en el Palacio de Jabalquinto); y para todos los leoneses... Habrá discursos, paseos, besamanos, magosto y puertas abiertas para que los vecinos conozcan durante todo el fin de semana, de 10.00 a 22.00 horas, lo que pretende ser el buque insignia «de una nueva manera de entender el patrimonio».