Sin León no hubiera restaurantes
La estimación de participación realizada por los organizadores de las cenas leonesistas celebradas este fin de semana dispara de forma extrema el número de adeptos a la causa

Rodríguez de Francisco ante el lote de productos que se sorteó en la cena del restaurante Erdeland
Va a ser que esto del leonesismo, ahora que viene Navidad, es una cosa como lo de la religión: todos creen en lo mismo, pero cada uno lo cuenta a su manera y el día del juicio final, que Dios reparta suerte, que como reparta justicia... Cercana ya la Nochebuena, al último week-end le vinieron aires repentinos de Semana Santa y la Última Cena, en versión local, acabó en cuatro mesas distintas y un sólo mantel verdadero. Casi como el Espíritu Santo, pero con un hijo adoptivo. ¿Cuánto leonesista fidedigno cena (y come) del león rampante? Consultada la dirección del Hotel Erdeland, la cifra oficial (y fiscal) de cenas que piensa facturar el establecimiento al nuevo grupo político de Rodríguez de Francisco es «algo más de 700». El hotel Chalé de Pozo, donde se reunió la UPL, apeló a la discreción con los clientes y excusó facilitar el dato. Lázaro García Bayón, anterior y posterior alcalde de Villaquilambre, se fue con los suyos y con la música a otra parte y habla de otros 60 más en su compañía, justo los mismos con los que contó David Fernández, el alcalde de Valverde de la Virgen. Los dos advierten que no han roto con el partido, pero tampoco está muy claro que el problema haya sido una simple confusión de restaurante. Así que, visto el panorama, lo único claro es que hay un partido nuevo, el PAL, que con tanto televisor como se regaló el sábado, bien pudiera ser PAL-Color, como las teles de toda la vida antes de que apareciera el plasma. El sanguíneo es el que va a hacer falta para llegar con vida a las próximas elecciones municipales, al menos en teoría, porque Zaplana habló ayer de anticipar comicios pero en el tema del Gobierno, no del pueblo del presidente del ídem. Y todavía queda tiempo para repetir nuevas ediciones del milagro de los panes y los peces. Nunca mejor dicho.