Diario de León

El entonces concejal de Consumo guarda silencio y prefiere no opinar en torno al tema

La Audiencia archiva la querella contra Jambrina por el «caso del matadero»

Los abogados de la defensa se felicitan: «La justicia al final ha demostrado que no había anomalías»

Jambrina acude a prestar declaración en la sesión correspondiente al 24 de noviembre de 2001

Jambrina acude a prestar declaración en la sesión correspondiente al 24 de noviembre de 2001

Miguel Ángel Zamora
León

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La Audiencia Provincial de León notificó ayer a las partes implicadas en el caso la decisión de dar por sobreseída la querella presentada a finales del verano de 2001 por el entonces fiscal jefe contra Emilio Jambrina, concejal del Ayuntamiento de León, bajo la presunción de un delito de estafa, cohecho, prevaricación y tráfico de influencias en el matadero. El procurador y el abogado que defendieron a Jambrina entonces, recibieron en la mañana de ayer la notificación, de la que el implicado, no tenía constancia aún en torno al mediodía: «Nadie me ha dicho nada, mis abogados tampoco se han puesto en contacto conmigo y, en realidad, no tengo nada que decir al respecto» señaló Jambrina. Felipe Pérez del Valle, abogado del ex concejal, ratificó la notificación del auto: «Nos han confirmado que queda archivado el caso que se abrió en su día en el que entonces se llamaba juzgado de instrucción número 7 de León, que ahora ha cambiado de denominación, pero bueno, eso da igual. La resolución dice que el caso queda archivado, y lo único que podemos decir es que teníamos confianza en que al final se demostrara que no había razón para seguir adelante con el caso». Presuntas anomalías El caso que ahora queda cerrado se abrió en junio de 2001, cuando el fiscal decidió abrir una investigación en torno a una serie de anomalías detectadas por el PSOE en torno al proceso de contratación, adjudicación y ejecución de las obras de ampliación del matadero municipal, que según reconoció la comisión de Urbanismo del consistorio local en agosto de 2001, sobrepasaron en 250 millones de pesetas las previsiones iniciales. Bajo la acusación de urdir una trama política en torno a este asunto, gobierno municipal y oposición se enzarzaron entonces en un cruce de manifestaciones especialmente duro. El apoderado de la empresa responsable de la obra y el aparejador municipal, negaron de raíz la totalidad de las acusaciones, por entender que eran víctimas del tinte político que entendían como base de todo el problema, y a finales de septiembre de 2001, el propio Jambrina aseguró que su gestión en el matadero, además de transparente, había conseguido reducir el déficit de la explotación. A principios de noviembre del 2001 tuvo lugar la toma de declaraciones. Emilio Jambrina se declaró confiado y tranquilo «porque sé que soy inocente». Su primera comparecencia se extendió por espacio de seis horas, en el transcurso de las cuales, negó de forma rotunda que hubiera cobrado comisiones ilegales, y se mantuvo firme en la defensa de su teoría, según la cual, siempre confió las obras a los técnicos. La justicia habló ayer.

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