Los guiños leonesistas de Zapatero
Las breves alusiones del jefe del Ejecutivo a la sensibilidad regional leonesa durante el debate del plan Ibarretxe abren una brecha en Valladolid y se aplauden en León Dos veces León e

JAVIER MORÁN
No hubo casualidades ni espacio para la improvisación. El discurso del presidente del Gobierno estaba medido de principio a fin, tanto que clavó el tiempo que tenía para defender su ideal de un país que respeta las identidades regionales, incluida la leonesa, durante el debate del plan Ibarretxe en el Congreso de los Diputados. Fueron tan sólo dos referencias a lo leonés que pasaron casi desapercibidas durante una disputa ideológica que duró casi ocho horas, pero sus palabras, lejos de evaporarse, tuvieron ayer muy diferentes interpretaciones en León y en Valladolid. José Luis Rodríguez Zapatero fondeó en su comparecencia el concepto de identidad. Hubo un momento en el que defendió su propuesta de una España plural que supiese respetar las peculiaridades de cada región. Dijo que éstas habían sido muchas veces negadas y humilladas a través de la historia. «Por eso -manifestó-, siento el mismo respeto y aprecio ante la ikurriña que ante la bandera de mi tierra». Pocos minutos después habló de gentilicios españoles. Zapatero citó a «vascos y catalanes, andaluces y leoneses». La sorpresa fue mayúscula en Valladolid, sede administrativa y política de Castilla y León. El consejero de Presidencia y Administración Territorial, a su vez secretario general del PP en la comunidad, Alfonso Fernández Mañueco, lamentó que Zapatero, «al hablar de comunidades autónomas, se olvidase de cuál es la suya». Referencias «poco afortunadas» Mañueco, en un tono bastante tibio para no dar mayor trascendencia a los guiños leonesistas del presidente, definió de «poco afortunada» la comparación de León con una región y matizó: «Desde luego, el de ayer no fue uno de los días más felices de Zapatero en el Parlamento». «No estuvo a la altura de las circunstancias, sobre todo porque ha dicho por activa y por pasiva que el mapa autonómico que defenderá es el que existe, con 17 comunidades y dos ciudades autónomas, Ceuta y Melilla, sin más». En el entorno de Ángel Villalba, secretario general del PSOE en Castilla y León, aún ayer sostenían una tesis más cercana al PP de Valladolid que a los socialistas leoneses y atribuían a un «despiste» la inclusión de León en el discurso de Zapatero. Por el contrario, el ex alcalde de León, Francisco Fernández, tiene una visión muy distinta de lo que dijo el presidente: «En León siempre hemos defendido que lo leonés tenga un mayor peso cultural y político dentro del Estatuto de Castilla y León, el que se merece. Siempre hay una forma de evolucionar y hay que luchar para que se enmarque en la Constitución. Eso es lo que quiso decir». «Lo que está claro -añadió- es que era el debate más importante que se desarrolla desde la Transición y Zapatero citó a León». El alcalde de León, Mario Amilivia (PP), interpreta que las palabras de Zapatero «sólo forman parte de un discurso dialéctico, sin trascendencia política o jurídica». «No veo utilidad política a lo que dijo, más bien lo que veo es que ha introducido a León en un debate importante por el afecto que le tiene». Los ángulos del regionalismo En esta misma línea se manifestó José María Rodríguez de Francisco, histórico leonesista. «Fueron dos guiños electorales de Zapatero a su pueblo, nada más. En general compartí su discurso, pero habló de León como una región que en realidad no tiene autonomía. Y desde esa no autonomía estamos soportando un espectáculo espeluznante», aseveró. Joaquín Otero, secretario general de UPL, desconociendo la intencionalidad del discurso del presidente, afirmó: «Si su propósito hubiese sido coherente, equipararía de verdad la identidad leonesa a la vasca, porque no hay que recordarle que el País Vasco es autónomo. Zapatero debería facilitar el camino para ello».