Su juventud no fue fácil y el pontificado le llegó por sorpresa, pero logró el cariño de los fieles
El último adiós a Juan Pablo II, un Papa querido en todos los rincones
Karol Wojtyla, su verdadero nombre, destacó los últimos 26 años por su talante conciliador
Ha sido la noticia de los últimos días. Lo hemos escuchado y hemos visto infinidad de imágenes de la muerte del que ha sido Papa los últimos 26 años, Juan Pablo II. Karol Wojtyla, su nombre real, murió en Roma el pasado 2 de abril a los 84 años de edad tras un progresivo deterioro de su salud. Con motivo de la pérdida del más alto cargo de la Iglesia católica, analizaremos, a grandes rasgos, su vida y su cargo. Nació en un pequeño pueblo polaco llamado Wadovice, en 1920, en el seno de una familia humilde. A los nueve años perdió a su madre y a los 13 a su hermano mayor y, pasados unos años y terminado el bachillerato, inició los estudios de Filosofía en tiempos de la inversión nazi de Polonia, por lo que tuvo que interrumpir sus estudios. Fueron tiempos difíciles para Karol Wojtyla, ya que tuvo que esconderse en varias ocasiones en su resistencia contra los alemanes para salvar varias vidas. La Religión, su vocación Al cumplir 22 años sintió la llamada de Dios y decidió ingresar en un seminario clandestino. A partir de ese momento, su carrera religiosa creció rápidamente hasta llegar a ser nombrado Papa el 16 de octubre de 11978. Aunque en un principio su nombramiento causó una gran sorpresa, Juan Pablo II consiguió hacerse en poco tiempo con la simpatía de los fieles. De ello es buena muestra los miles de personas que se han concentrado en los últimos días en la plaza de San Pedro, en Roma, para dar el último adiós al Papa. Una sorpresa La muerte del antecesor de Juan Pablo II, Juan Pablo I, fue lo que le empujó a Karol Wojtyla hacia el papado, llegando a ser el primer no italiano es este puesto y el más joven, a pesar de que contaba con 58 años. No hemos de olvidar que el Papa tuvo varios problemas de salud a lo largo de su vida. En 1981 sufrió un atentado que intentó acabar con su vida. Aunque no lo consiguió, sí que dejó «tocada» la vitalidad del Papa. Además, también tenía Parkinson y sufrió un cáncer de colon, entre otros.