El procesado ya ha cumplido dos condenas por la muerte de sendas mujeres en el Bierzo
La acusación pide 14 años para Monteagudo por su último intento de asesinato
La defensa arguye que los hechos son constitutivos de una falta de lesiones

El acusado, José Luis Monteagudo, en el centro, durante la declaración
La sesión celebrada ayer en la Audiencia en relación con la tentativa de asesinato de José Luis Monteagudo en la persona de su casera en León, quedó ayer vista para sentencia. Las penas solicitadas oscilan entre los 14 años de la acusación particular por un asesinato en grado de tentativa y una falta o delito de lesiones argumentada por la defensa. La fiscalía califica los hechos como un delito de homicidio en grado de tentativa, para lo que pide 9 años de prisión. Los hechos juzgados se refieren a lo acaecido el 6 de febrero del 2004 cuando el acusado se dirigió a la casa de la agredida, como todos los primeros de mes, para hacer efectiva la renta de una vivienda que ésta le tenía alquilada. Las explicaciones de lo que ocurrió con posterioridad en la casa difieren, según lo expuesto por una u otra parte. En la cocina, José Luis Monteagudo reconoce haber dado un golpe a la mujer, motivo por el que cayó al suelo, pero afirma que «nunca cogí a la víctima por el cuello con las dos manos. Cuando le ayudaba a levantarla vi a un vecino». José Luis Monteagudo, natural de Galicia y condenado por el asesinato de dos mujeres en el Bierzo, aseguró a preguntas de la defensa, que «los problemas venían de atrás, ya que la casera no quería ver más gente que yo en la casa». El relato de los hechos por parte de la agredida difiere bastante. A preguntas de todas las partes, dijo que «estaba sentada rellenando el recibo, cuando me cogió por detrás por el cuello con las dos manos muy fuerte y me tiró al suelo». Su descripción se completa al afirmar que «caí boca arriba y se sentó encima de mí mientras apretaba el cuello y me tapaba la boca». Parece ser que la agredida forcejeó y en alguna ocasión tuvo la oportunidad de solicitar auxilio, petición escuchada por los vecinos. La casera afirmó que la única palabra que pronunció José Luis Monteagudo durante todo ese tiempo fue «ahora», lo que entendió como que «pensaba que ya estaba muerta». Durante su argumentación afirmó que el atacante sólo le soltó cuando se percató de la presencia de los vecinos que accedieron a la casa gracias a la llave que tenía una vecina. A una pregunta de su abogado contestó que «estaba segura de que me quería matar». También declararon dos vecinas, uno de los policías que intervino, así como cuatro forenses. El abogado de la acusación particular, José María Marcello, aseguró que «el acusado es apto psicológicamente para conocer el bien y el mal».