El ejecutivo autonómico creará tres libros genealógicos, dos en la provincia y uno en Palencia
La Junta divide al mastín español y le quita la exclusividad de la raza a León
Dos inspectores velarán por el correcto funcionamiento de la raza

«Una decisión salomónica». Así de pesimista se mostraba Tinín, juez de mastines y vocal de una de las asociaciones, al explicar ayer la decisión de la Junta de Castilla y León de repartir los libros genealógicos de la raza de perro mastín entre las tres asociaciones que optaban a ellos. Finalmente, la institución autonómica ha comunicado a los responsables de las tres asociaciones la resolución que les obligará a ponerse de acuerdo a la hora de inscribir a los diferentes canes en estos libros que vienen a ser un registro del número de ejemplares de la raza. Algo que en la práctica resulta difícil «porque los presidentes de cada asociación son diferentes», señala el vocal. El conflicto surgió el pasado septiembre, cuando dos de las agrupaciones solicitaron la gestión de la tenencia y llevanza de la raza, que era responsabilidad de la Sociedad Canina Leonesa. La asociación que requirió estos derechos estaba en Madrid, fuera del ámbito de Castilla y León, lo que no le permitía optar a la gestión. Con el fin de superar el trámite, la asociación modificó su sede a la ciudad de Palencia. Hace quince días, la Junta de Castilla y León anunció que permitirá tener su propio libro a cada una de las tres asociaciones. Además, ésta nombrará dos inspectores encargados de velar por todo lo relacionado con la raza El secretario de la Sociedad Canina Leonesa, Félix García, expresaba ayer sus dudas respecto a la decisión y se mostraba confiado en que sólo una de las asociaciones sea finalmente la que gestione la raza de mastines que sólo en la provincia leonesa tiene 4.000 de los 6.000 ejemplares.