Diario de León

| Reportaje | El papel de la mujer en el campo |

Galardón al alma de la economía rural

Ugal reconoce la labor de Rosa Fernández, una joven ganadera que gestiona con su marido una explotación de 150 vacas en Puebla de Lillo

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L. Urdiales - león
León

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Ugal distinguirá mañana en la persona de Rosa María Fernández la figura de la agricultura y ganadería que sustentan explotaciones familiares, cada vez más escasas en la provincia leonesa. El galardón, que le entregará la ministra de Agricultura, Elena Espinosa, viene a reconocer el ejemplo de una estructura esencial para la supervivencia de la actividad agrícola o ganadera en León; el asentamiento de población y la reivindicación de los habitantes del medio rural que esperan desde tiempo inmemorial apoyo para contar con los mismos derechos y oportunidades que las administraciones facilitan en el entorno urbano. La dedicación profesional de Rosa Fernández tiene nueve años de historia al frente de una explotación de vacas nodrizas en la que trabaja junto a su marido, en la localidad de Puebla de Lillo, donde reside desde que dejó su Felechosa natal. «Comenzamos con un puñado de vacas; luego hemos ido creciendo, poco a poco», relata la protagonista de un galardón que agradece y cree merecido «en función al trabajo que realizamos las mujeres». «Porque las mujeres somos las que más trabajamos en las familias; no digo sólo en esta profesión. Es en todas», comenta. Esta mujer, de treinta años, madre de dos niños de corta edad, echa en falta un cambio de consideración sobre el valor de la vida en el mundo rural. «Creo que la gente habla de los pueblos por hablar; no se puede decir despectivamente esa expresión de es de pueblo, porque para nada tiene que ver con la realidad. Vivir en un pueblo no es un demérito», relata a la vez que lamenta las reticencias de la gente a decidirse a vivir en el medio rural. «Es cierto que no contamos con servicios que sí hay en otros lugares; y en nuestro caso, en una familia con niños, pues también tenemos cierta preocupación porque las oportunidades para los pequeños puede que no sean iguales que en una ciudad; pero lo que está claro es que yo valoro este medio de vida porque me permite disponer de tiempo que con otro tipo de trabajo no podría tener; o estar con mis hijos y mi familia cuando es preciso». Y vuelve al motivo de la distinción, el trabajo en una explotación con más de 150 cabezas de ganado. «Necesita una dedicación continua. Te tiene que gustar, porque es sacrificado». Así responde Rosa Fernández a la cuestión del por qué escasean los jóvenes en la vida de los pueblos.

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