La Junta traslada a la Fiscalía los resultados del análisis realizado en la Universidad de León
La necropsia desvela que el oso muerto en Palencia recibió varios disparos
El Código Penal contempla de uno a cuatro años de prisión por dañar especies protegidas

Ejemplar de oso pardo hallado muerto el pasado domingo
En la Facultad de Veterinaria de León se desveló ayer el misterio que rodeaba la muerte del oso hallado en la montaña palentina por unos turistas. El resultado de la necropsia -comunicado por la Junta a través de una nota de prensa- evidencia que el plantígrado murió por las lesiones que le causaron, principalmente en su lado de derecho, los proyectiles («presumiblemente postas») disparados desde una escopeta de caza. El oso pardo macho llegó a la Universidad de León el martes y su necropsia fue realizada por el equipo del profesor García Marín, que además es decano de la Facultad de Veterinaria. El animal fue hallado sin vida en el término municipal de Polentinos por unos turistas vascos que habían acudido al lugar para presenciar la berrea del ciervo. El cadáver estaba en un área de la montaña de difícil acceso dentro del Parque Natural de Fuentes Carrionas. Con los resultados de la necropsia ya en su poder, la Junta anunció ayer en el comunicado que remitirá este informe a la Fiscalía para que tome las medidas oportunas. La institución autónoma recuerda que disparar a una especie protegida constituye delito, según fija el Código Penal. En la nota de prensa asegura también que el capítulo III de este texto legal trata los delitos contra los recursos naturales y el medio ambiente. «El artículo 330 indica que quien, en un espacio natural protegido, dañare gravemente alguno de los elementos que hayan servido para calificarlo, incurrirá en la pena de prisión de uno a cuatro años y multa de doce a veinticuatro meses». La Consejería de Medio Ambiente ha decidido, tras el hallazgo durante este mes de dos osos muertos en la montaña palentina, incrementar la vigilancia en la zona y anuncian, igualmente, que colaborarán con las Fuerzas de Seguridad del Estado en la investigación de estas muertes. El plantígrado de gran tamaño sin vida aparecido el día 25, de acuerdo a las investigaciones, llevaba entre dos y tres días muerto, con el consiguiente estado de descomposición. Respecto al otro oso fallecido el día 3 de septiembre, la nota de prensa señala que sus restos fueron enviados al Centro de Recuperación de Fauna Silvestre de Valladolid para determinar la causa de su muerte, aunque en el caso de este animal no hay indicios aparentes de muerte violenta. Un laboratorio más especializado, no obstante, realizará un estudio más detallado. Además de los disparos, se descartan también en su muerte enfermedades nutricionales y traumatismos. Precisamente, la población más oriental del oso pardo cantábrico es la más amenazada, aunque todavía habitan allí entre 25 y 30 ejemplares, divididos entre las zonas de la montaña palentina, Riaño y el valle de Liébana. En este área el número de machos triplica al de hembras.