Los niños de entre seis y doce años son los que presentan más problemas de sobrepeso
La salud será una asignatura más en muchos programas educativos
El Ministerio de Sanidad da la voz de alarma ante los datos de obesidad infantil y juvenil

Las escuelas juegan un papel decisivo a la hora de crear hábitos saludables en la alimentación
Según una encuesta del Instituto Omega, un 90% de las madres dicen que sus hijos desayunan en casa, antes de partir para el colegio; el 20% aseguran que sus hijos dedican menos de cinco minutos al desayuno y un 17% afirman que normalmente desayunan mientras ven la televisión. Por su parte, un 32% de escolares reconocen que no toman nada a media mañana en el colegio o en el instituto. Los hijos de madres jóvenes consumen menos leche, fruta y verdura que los hijos de las madres de mayor edad. El colegio tiene mucho que aportar para paliar esta situación. El Ministerio de Sanidad presentaba a mediados del pasado curso, un estudio que daba la voz de alarma ante los preocupantes datos sobre obesidad y sobrepeso infantil y juvenil en la población referida entre 2 y 24 años. El 13,9% de este sector de ciudadanos son obesos y el 26,3% tienen sobrepeso, siendo mayor este sobrepeso en los varones (15,6%) que en las mujeres (12%). Las mayores cifras están en la prepubertad y, en concreto, en el grupo de edad de 6 a 12 años, con una prevalencia. Otro estudio acaba de revelar que hasta el 19% de los menores españoles que sufren obesidad presentan también intolerancia a la glucosa, un estado considerado como un paso previo al desarrollo de diabetes. De hecho, se sabe que hasta el 7% de los que la padecen evoluciona hacia la enfermedad metabólica. El estudio, que se publicó el pasado día 1 de octubre en la revista Medicina Clínica , evidencia que los niños y adolescentes con mayor peligro son aquellos cuyo índice de masa corporal (IMC) es más elevado (es decir, con más sobrepeso) y los que se encuentran en la edad puberal (10 o 12 años) o pospuberal. Una asignatura pendiente Casi todo lo que se hace en la escuela es para que el niño o adolescente estudie bien. Si no ve el encerado, se le envía al oculista. Si no oye al profesor, se busca un turno en el otorrino. Si se rompe un tobillo, al hospital; y allí, si es posible, se le envía un mensajero para que no pierda el ritmo y programa de la clase. Todo eso está muy bien y es necesario, pero la educación del cuerpo es algo más. Es una asignatura, sin cartera, pero la llevamos siempre encima y no podemos liberarnos de ella. No se la puede dejar en mero instrumento para aprender otras cosas, sin cuidar la idea de que el cuerpo, sin duda alguna, debe constituir el más apasionante aprendizaje. La antigua frase del «conócete a ti mismo», atribuida a Chilón de Esparta, debe referirse también al conocimiento del cuerpo, por ello las escuelas trabajarán en este sentido.