La víctima recibió más de cien puñaladas en un banco del parque
Un jurado popular juzga a partir del lunes el caso de La Candamia
La Audiencia acoge la vista sobre el apuñalamiento de un joven asturiano en el año 2000

Lugar en el que apareció el cadáver, en una imagen de archivo
La Audiencia Provincial ha fijado para el próximo lunes 7 de noviembre el inicio del juicio por la acusación de homicidio que pesa sobre los dos supuestos autores del crimen que acabó con la vida de José Ramón Álvarez Alegre, un joven asturiano que en el momento de los hechos contaba 32 años y resultó asesinado a puñaladas, a principios del mes de diciembre de 2000 en las inmediaciones del parque de La Candamia. El mayor de los imputados, que en el momento de los hechos tenía 19 años, se someterá al veredicto de un jurado popular, después de que el otro acusado, de 15 años de edad cuando se produjo el suceso, fuese declarado inocente bajo el mismo sistema, si bien el fiscal jefe de la Audiencia Provincial, Javier Amoedo, reabrió de oficio el caso poco tiempo después, y pidió una medida de internamiento por dos años en un centro de reclusión especializado en menores de edad. Diciembre del 2000 Los hechos que se juzgarán en el Palacio de Justicia tuvieron lugar el 11 de diciembre del 2000. Álvarez Alegre era un indigente asturiano, que llegó a León el mismo día de autos y conoció a los imputados en un bar, según la versión que dio a conocer la Policía Nacional en una nota tres años y medio después de lo ocurrido. El citado establecimiento del Barrio Húmedo, que ya no existe en la actualidad, fue el escenario en el que se desarrollaron las primeras conversaciones entre las tres personas. Los detenidos formaban parte de ambientes de corte satánico, siempre según la versión policial, e incluso uno de los imputados formaba parte de un grupo de black metal. Cien puñaladas Después de desplazarse a la zona del parque de La Candamia, y por motivos desconocidos, la víctima recibió más de cien puñaladas, con especial ensañamiento en las que se le asestaron en el cuello. En el momento de la detención de los acusados, tres años y medio después de los hechos, no pudo establecerse una relación causa-efecto para determinar el móvil del crimen, si bien en un principio, siempre se habló de un hipotético juego de rol o de ritos satánicos. La autopsia demostró que el fallecido había ingerido alcohol y que las puñaladas del cuello ya fueron mortales. Pese a que cayó al suelo, los agresores continuaron clavándole la navaja por todo el cuerpo y posteriormente, arrastraron el cadáver a la cuneta, unos metros más arriba, donde fue encontrado a la mañana siguiente por un deportista, que hacía footing en la zona. En el escenario del crimen, se encontraron dos cazadoras rotas, que resultaron ser propiedad del fallecido, cuyo cadáver había sido desprovisto de las zapatillas.