«El Papa ha tenido que llamar la atención a algún teólogo, pero desde la delicadeza»
Recién llegado de Roma, el obispo comenta sus impresiones ante el sínodo, la situación de la Iglesia y el conocimiento que el Papa tiene de León a través de un antiguo alumno
Recién llegado de Roma, donde participó en el sínodo diocesano, el obispo de León, Julián López, comenta sus impresiones de la reunión de obispos de todo el mundo y de su breve entrevista privada con el Papa, que también recibió a un grupo de peregrinos leoneses, y tras conocer su origen aprovechó para elogiar la Catedral. -Aunque creo que ya se conocían, ¿qué tal fue su entrevista con el Papa? -Yo había tenido ya la oportunidad de conocer al cardenal Ratzinger de hace bastantes años, incluso había tenido la oportunidad de hablar con él y de fotografiarme con él en la plaza de San Pedro. Ahora, como Papa he visto que es la misma persona extraordinariamente afable, deseosa de agradar y de darse a los demás, he apreciado una vez más la finura de su pensamiento, la hondura de su espiritualidad y, desde luego, la conciencia del ministerio que tiene... y me ha sorprendido muy gratamente con el recibimiento a un grupo de peregrinos leoneses el día 26 de octubre. -¿Y cómo fue su alusión a la Catedral de León? -Al final de la audiencia general en la plaza de San Pedro, los obispos fuimos saludándole uno a uno. Era la segunda vez que yo hablaba con él. Al decirle que era el obispo de León, me dijo: La gran catedral, la hermosa catedral, y añadió: De esa diócesis he tenido un alumno que ha trabajado conmigo. Muy probablemente se trataba de un sacerdote ya fallecido, Don Maximino Arias, que fue un gran profesor que trabajó posteriormente con el cardenal Ratzinger cuando era profesor en Alemania, y al que visitaba con alguna frecuencia en las vacaciones. A mí me llenó de alegría, porque nunca ha estado en León, pero tenía ese conocimiento de nuestra catedral sin duda por este sacerdote. -Desde su primer día como Papa, Benedicto XVI fue acusado de ser un teólogo excesivamente ortodoxo, y muchos ven la ratificación en este sínodo... -Yo creo que esa imagen que se había difundido de él, incluso en el sínodo, se ha ido diluyendo por sí sola cuando se escucha su palabra y cuando se ve la extraordinaria coherencia de toda su vida. Le ha tocado desempeñar una de las tareas más ingratas, porque es en definitiva la de velar por la pureza de la doctrina de la fe, y en algún momento él pues evidentemente ha tenido que llamar la atención a algún teólogo, pero lo ha hecho siempre desde esa exquisita delicadeza hacia la persona, y en ese sentido no ha cambiado, aunque ciertamente la responsabilidad como pontífice es mucho mayor de la que tenía antes, y ahora lo que aparece por encima de todo es el pastor, pero sigue siendo el profesor sabio e inteligente, y las veces que nos ha hablado en este sínodo lo ha hecho desde estas cualidades. -¿Qué les diría a quienes ven en este sínodo un paso atrás respecto al Concilio Vaticano II? -Un paso atrás, yo creo que no. Precisamente se ha conmemorado en este sínodo el cuartenta aniversario del Concilio Vaticano II, y en él se recordó previsamente lo que ha significado, y en particular para la reforma litúrgica y para la celebración de la eucaristía; es decir, el concilio va quedando ahí atrás en el tiempo, pero lo que supuso de renovación sigue siendo estímulo para la iglesia de hoy. Aparenmente puede haber aspectos de la interpretación del concilio que ha sido necesario reconducir, pero no hay que confundir lo que el síndodo propone y las aplicaciones prácticas que se han podido hacer. -Pero se ha hablado incluso de la recuperación del latín para algunas celebraciones... -Eso son voces que se han oído en el síndodo, pero no es la palabra del sínodo. Sí que hay un deseo de que no se pierda el patrimonio propio de la liturgia romana, que fundamentalmente está escrito en lengua latina, pero se mantiene el deseo del Vaticano II de que se haga una buena traducción y que el pueblo celebre la liturgia en su propia lengua. Las voces que han pedido que la iglesia regrese al latín son voces que se han oído en el sínodo, pero no son la voz del sínodo.