«Mi hermano no era vagabundo ni mendigo, y tenía un buen trabajo»
La hermana de la víctima abrió el turno testifical defendiendo la imagen del fallecido, que «no era ni un vagabundo ni un mendigo, sino una persona normal, con su trabajo en una agencia de seguros, que compaginaba con la venta de un cupón muy conocido en Asturias». No supo explicar los motivos de que el finado se encontrase en León el día de autos: «Supimos que estaba en Remar por una llamada de teléfono, pero tampoco entendemos muy bien qué hacía aquí porque no era consumidor habitual de droga». Álvarez Alegre convivía con su padre, su hermana y cuñado y con un hijo de la pareja «y tenía un carácter normal. Conmigo tenía una relación más directa, y de hecho, yo sí sabía que era homosexual, pero su problema no era ese, sino que se fiaba mucho de la gente». La noche de autos no fue a dormir a casa, pero tampoco avisó: «Eso es algo que hacen muchos jóvenes ahora, y no pasa nada» protestó, ante una sugerencia de la defensa en torno al carácter anómalo de tal comportamiento. También ennumeró las prendas que portaba la víctima la última vez que su familia le vio con vida, que en algún caso, no concordaban con las que presentaba el cadáver.