Se desmarcan del anuncio del Consejo de Comercio, en el que no se sienten «representados»
Los comercios del entorno de la plaza de la Inmaculada rechazan el párking
La plataforma afirma que irá al tribunal contencioso administrativo para paralizar el proyecto
El juicio de apoyo al aparcamiento subterráneo de la plaza de la Inmaculada salido del Consejo de Comercio municipal quedó matizado ayer por los comerciantes del entorno, que mostraron públicamente su rechazo a una infraestructura que reafirman que «no redundará en beneficio del interés general, sino de intereses económicos personales», según aclaró el portavoz de la plataforma, Ramiro Gutiérrez. La asociación de respuesta al proyecto -que agrupa a una treintena de comercios, además de vecinos, y que ya reúne más de 1.00 firmas- afirmó que no surge «para luchar contra el Ayuntamiento, ni los parkings, sino para defender la zona de políticas urbanísticas anticuadas y desfasadas que perjudican a los ciudadanos y sólo benefician a la especulación». «No nos sentimos representados por las personas que hicieron público el apoyo del comercio; nadie nos ha consultado nuestra opinión sobre el aparcamiento», recalcó Ramiro Gutiérrez, quien sentencia que «hay comercios para los que será la ruina económica y tendrán que cerrar», al tiempo que solicitó al consistorio que «recapacite y busque otro sitio para la instalación». Si el Ayuntamiento de la capital leonesa continúa con el desarrollo del proyecto -que hoy deberá pasar la aprobación del pliego de condiciones por parte del Pleno municipal- los comerciantes agrupados adelantaron que llevarán sus protestas hasta los últimos términos. «Las alegaciones que presentamos no han sido contestadas, aunque en caso de que las denieguen haremos un recurso de reposición e incluso elevaremos el caso al tribunal contencioso-administrativo para que dictamine», anunció el portavoz de la plataforma, que ya ha puesto los documentos en manos de un bufete de abogados. Los comerciantes de la plaza de la Inmaculada reclaman del Ayuntamiento «un poco de seriedad a la hora de decidir sobre el futuro de la actividad empresarial y ciudadana de la zona», una actitud con la que pretenden obtener «un diálogo con los directamente afectados y el análisis previo de las repercusiones de sus decisiones».