Diario de León

La Fundación Carriegos dobla en un año el número de caballos para terapias, las pistas y el personal

El centro de equinoterapia se amplía con una granja-escuela para niños

Más de 300 discapacitados se han beneficiado de los tratamientos desde julio del 2004

La Fundación Carriegos posee caballos adiestrados específicamente para las terapias con niños

La Fundación Carriegos posee caballos adiestrados específicamente para las terapias con niños

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P. Infiesta - villarrodrigo
León

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El centro de terapias ecuestres que puso en marcha la Fundación Carriegos en julio del 2004 se completará con la apertura de una granja-escuela. Las nuevas instalaciones, ubicadas frente a El Caserío de Villarrodrigo, ya están remodeladas y albergan a medio centenar de animales. Así, los pequeños que acudan a los tratamientos de equinoterapia podrán disfrutar también de un mini-zoo leonés con vacas, gallinas, ovejas, conejos, yeguas, cerdos, codornices, palomas y hasta un huerto de 240 metros cuadrados. Según los responsables de la iniciativa, se trata de ofrecer una actividad más a los alumnos, que podrán comprobar cómo se alimenta a los animales, qué necesitan, cómo viven y dónde duermen. La edificación de la granja-escuela ocupa mil metros cuadrados y destaca por la singularidad de su estructura, única en la provincia. Lo que más llama la atención es el tejado de pizarra, muy picudo por su gran inclinación y por la decena de respiraderos-chimenea de acero. El inmueble está fechado en los años cuarenta y dispone de dos plantas. La inferior se utilizaba como vaquería y la superior como cámara frigorífica para las frutas y los productos hortícolas de la familia Flórez, los antiguos propietarios también de El Caserío, que llegaron a poseer casi todas las fincas situadas entre la Catedral y la localidad de Villarrodrigo. La reforma ha permitido acondicionar, con viejos pupitres de escuela, una sala que se utilizará como zona de juego, pintura y aula de la naturaleza y otra, que se convertirá en un museo de labranza con piezas empleadas en las labores del campo. Nacimientos en el mini-zoo Además de las cuadras para los animales y de la curiosa terraza para las palomas y las codornices, la granja posee una parcela muy amplia donde ya se pueden ver cómo pastan las ovejas y las vacas. Curiosamente, la naturaleza ha decidido abrirse paso en este escaparate animal, donde ya han nacido varios corderos, una decena de conejos y hasta un ternero. La granja comenzará a mostrarse a los pequeños que acudan a El Caserío a final de año. Los responsables de la fundación prevén firmar, además, un convenio para que los escolares de la provincia puedan desplazarse a visitar ambas instalaciones, tanto el centro de equinoterapia como el mini-zoo, como actividad formativa durante el 2006. El caballo como eje La Fundación Carriegos ha convertido a los caballos en el eje de ayuda a los discapacitados. Según las estadísticas, más de 300 ya se han beneficado de las terapias ecuestres. Los resultados, en la mayoría de los casos, son palpables: los alumnos recuperan tono muscular, desbloquean emociones, mejoran su comunicación verbal y corporal y adquieren habilidades. Niños con síndrome de Down, autistas, personas con minusvalías y hasta unos adolescentes iraquíes que padecieron los efectos de la guerra han sido huéspedes de El Caserío. De ahí que en un año la Fundación Carriegos haya multiplicado de doce a 27 el número de caballos domados para realizar las terapias; de cinco a trece la plantilla fija que atiende a los alumnos y las instalaciones; y de dos a cuatro las pistas. Todo, tras una reforma de 1,5 millones de euros para adaptar y recuperar las ruinas del viejo caserón que los Flórez poseían en Villarrodrigo.

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